La Rioja

El CRA del Alto Cidacos, dividido por el desprendimiento en la LR-115

El Colegio Rural Agrupado (CRA) del Alto Cidacos vive unos días complicados. Con centros en Arnedillo, Préjano y Herce, escolares y profesores han tenido que amoldarse a una situación extraña, la de tener el centro partido en dos zonas, cada una a un lado del derrumbe que el pasado lunes alteró toda la vida del valle.

El pasado martes no empezó bien. “Habíamos salido de excursión a Arnedo para visitar el Museo de Ciencias Naturales. Antes de llegar, empezamos a ver información del derrumbe en la LR-115”, recuerda José Antonio Garrido, director del CRA. “No nos pilló de milagro”. Aún hoy, cuando lo cuenta, admite que se le pone la carne de gallina al recordarlo.

Más allá del susto inicial, con la carretera cortada, el grupo se encontró con el problema inmediato de cómo regresar. “Tiramos de padres y de un microbús porque estaba claro que no podíamos volver como habíamos llegado”, explica el director.

Ahora el centro vive una situación inédita. La LR-115 no solo conecta pueblos, también une historias, familias y, en este caso, la rutina de un colegio que, de un día para otro, ha quedado dividido en dos. “No hemos dejado de dar servicio en ningún momento”, asegura Garrido. Pero la realidad es que la organización del CRA ha tenido que cambiar por completo.

Profesores que antes tardaban apenas 13 minutos en llegar al colegio ahora deben emplear casi dos horas en trayectos alternativos. “Hicimos la ruta de Logroño a Arnedillo por Las Ruedas de Ocón para ver si se reducía tiempo, pero ese camino está intransitable”, explica. Estos días comparten coches para minimizar desplazamientos.

Además se han visto en la obligación de reorganizar las jornadas escolares: los docentes ahora permanecen en un único centro en lugar de moverse entre sedes según los horarios de clase. “Está siendo un esfuerzo enorme, pero era la única forma de garantizar la continuidad de la enseñanza”.

Los alumnos tampoco han quedado al margen de estos cambios. Algunas familias que viven al otro lado del derrumbe han recibido la opción de trasladar temporalmente a sus hijos a otro centro del CRA. “Los hemos reubicado en Herce para que no pierdan clase”.

En medio de esta crisis, el CRA Alto Cidacos ha demostrado que la escuela es mucho más que aulas y libros. Es una comunidad. Los profesores no solo han reajustado sus horarios, sino que también han ofrecido a los padres un apoyo extra. “Como nosotros subimos todos los días, nos hemos ofrecido a llevarles o traerles cosas desde Arnedo”, cuenta Garrido.

La carretera sigue cerrada pero contra todo pronóstico, la educación no se ha detenido, y en cada aula los chavales siguen manteniendo su día a día a pesar de los cambios de horarios y, en algunos casos, de centros.

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