El Rioja

Ferrán Centelles: «El gran reto es emocionar y ahí la IA lo tiene difícil»

Ferrán Centelles, reconocido sumiller en el plano nacional e internacional. | Fotos: Ferrán Centelles

¿Puede la tecnología suplantar al talento humano? Ferrán Centelles se muestra escéptico respecto a esta cuestión, pero lo va a comprobar el próximo 7 de marzo en la nueva cita de Jarana (entradas disponibles) en la que se va a enfrentar a la inteligencia artificial en una batalla sensorial para demostrar quién puede ofrecer el mejor maridaje que acompañe los seis platos del chef Pablo García (Singularis). Toda una obra inmersiva para despertar los sentidos en la que el prestigioso sumiller español, uno de los mejores profesionales a nivel nacional e internacional, compartirá escenario con disciplinas artísticas como la música y la cerámica. Porque, tal como remarca, «son muchos los vinos que tiene su perspectiva artística, reflejan la impronta personal de quienes los elabora y transmiten mensajes, además de que están hechos con el máximo objetivo de emocionar»

– ¿Es la primera vez que afronta un reto de estas características?

– En una competición de maridajes solo me había enfrentado al que fue nombrado mejor sumiller del mundo, el sueco Andreas Larsson. Fue el contrincante más duro que tuve e hicimos una gran competición. Pero, evidentemente, era una época en la que la IA no estaba, así que a ver la IA cómo me lo pone de difícil.

– ¿Cómo cree que hay que enfrentarse a la inteligencia artificial?

– Creo que la clave está en la personalidad de la recomendación. Un sumiller puede diseñar un maridaje teniendo en cuenta historias vividas y experiencias en torno a ese vino, abordando algo significativo para él y conseguir así conectar con el consumidor. Y este factor personal no existe en la IA.

– ¿Ha investigado sobre las técnicas a las que puede recurrir esta tecnología?

– Claro, evidentemente tengo que saber contra quién compito y he hecho algunas pruebas por ChatGPT para saber lo que me voy a encontrar. Y he de decir que a mí no me han convencido sus respuestas. Son poco arriesgadas, muy estandarizadas y genéricas, al menos por ahora. No sé lo que me voy a encontrar el día del del evento, pero esta es la tendencia.

– Pero también hay que saber aprovechar esas ventajas que aporta.

– Así es, al final estamos empezando a entender esta tecnología y es cierto que, dependiendo de cómo vaya mejorando y de dónde coja la información, a día de hoy permite tener simuladores potentes de conversación como con un sumiller. Puede hacer recomendaciones de vinos e interactuar directamente respondiendo preguntas directas de los consumidores, así que tiene aspectos positivos. Pero por ahora no puede sustituir al componente humano ni sus vivencias o recomendaciones basadas en experiencias, porque por el momento no puede saborear vinos, ¿no?

– ¿Y cuáles son las armas o herramientas que Ferrán va a emplear en esta batalla de maridajes?

– Estamos acabando de afinar las propuestas, pero la baza por la que voy a apostar es la emoción. Mi gran reto es transmitir esa emoción con gestos, explicando las historias personales que hay detrás de cada productor y los detalles que he podido ver visitando esas bodegas, algo que la IA no ha podido hacer. La emoción está ahí, en lo vivido, en lo experimentado, en lo escuchado, y a partir de ahí, aumentando la emoción, podemos aumentar el placer. A ver si soy capaz de tocar las amígdalas de las personas que asisten al evento. Ahí la IA lo tiene difícil porque no tiene mucho que hacer, a no ser que nos sorprenda.

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