No teníamos bastante con el ‘tren chispita’ que ahora también el Alvia empieza a fallar a su paso por tierras riojanas. Así lo han debido pensar los usuarios que pretendían salir este domingo a las seis de la tarde de Madrid y llegar a las nueve y media de la noche a Logroño. Nada más lejos de la realidad. Más de dos horas de retraso. Un viaje que se reivindica poder hacer en menos de tres horas, costó más de cinco.
El viaje ya había comenzado mal. «Hemos salido ya con media hora de retraso de Madrid», comentaba uno de los usuarios. Pero lo peor estaba por llegar. Incidencias técnicas en el vehículo hicieron que las paradas se multiplicaran, convirtiendo el viaje en «insoportable».
Así lo calificaba el senador del PP, Javier Merino, al que le pilló volviendo a casa desde Madrid. «Sánchez y su Gobierno han convertido a La Rioja en una isla incomunicada. No han hecho nada desde 2018”.
Con los regionales el problema suele venir de las máquinas, que se esperan cambiar en el próximo mes de abril, y esta vez, parece ser el mismo problema con el Alvia. «Un problema en el vehículo hizo que tuviera que viajar a una velocidad menor de la habitual», explican desde Renfe. Unas veces por esto, otras por problemas con la electrificación o por las paradas que hay que hacer para dar prioridad a la Alta Velocidad, la realidad es que los retrasos son continuos y esta vez un tren que debía llegar a las 21.30, no pisó suelo logroñés hasta pasadas las 23.30. Renfe no lo ve así. «De los 42 trayectos semanales que salen o llegan a La Rioja, este último mes sólo ha habido tres grandes incidencias (con retrasos de más de una hora)», explican.
Aún así la sensación de los riojanos es que los fallos en los viajes a Madrid son continuos. Esta última semana han sido varios los que han desesperado a los usuarios. El jueves el tren tenía que detenerse en Alagón, dos paradas antes de llegar a Zaragoza. «Por un problema en el circuito de aire comprimido. Esto es lo que nos ha dicho el revisor», explicaba a NueveCuatroUno uno de los perjudicados. El viernes el ‘tren chispita’ la volvía a liar. Y el sábado en el viaje de Zaragoza a Logroño, también hubo retrasos.


