Gastronomía

El Serenella cierra y pone el broche de oro a una trayectoria ejemplar

El Serenella cierra y pone el broche de oro a una trayectoria ejemplar

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

¿Cómo acaba una era? A buen seguro con el cierre de un bar de toda la vida. Que baje la persiana por última vez un bar que lleva casi cuatro décadas haciendo un gran trabajo es una pérdida irreparable, como bien se ha demostrado en esta ciudad. Nada será como hasta ahora en la calle Menéndez Pelayo. Y por el cierre del Serenella no hay duda de que así será. Porque nadie parece dispuesto a coger uno de los mejores legados que se pueden recibir. Porque las tortillas de patata de Luci se han convertido, por méritos propios, en un patrimonio de Logroño. Y sin embargo, ningún hostelero, nuevo o de toda la vida, tiene la energía suficiente para dedicarse en cuerpo y alma al privilegio de hacer una de las mejores tortillas de patata de la ciudad, como ha hecho Luci durante las últimas tres décadas.

«Yo he vivido para trabajar, pero ahora la gente quiere trabajar para vivir». Es la reflexión de Luci en las horas previas al cierre definitivo de este bar que no volverá a abrir este próximo fin de semana. Este 31 de enero es el final de una era. La que ha protagonizado Luci, que ha vivido para hacer las mejores tortillas de la ciudad. En su cocina, en esos seis fogones que trabajan al unísono, Luci freía patata y cebolla, y cuajaba unas sesenta tortillas por día, y de paso hacía barrio y una gran familia al otro lado de su barra.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

El Serenella toca a su fin. Ha llegado el día del adiós definitivo. Y Luci y Chuci se despiden como ejemplo de esfuerzo, de constancia, de entrega y buen hacer. Lo han intentado unas cuantas veces. La de darle continuidad a este proyecto. Pero nadie parece dispuesto a entregarse en cuerpo y alma a un bar que precisa de constancia, energía y cariño. Son los ingredientes de esta tortilla de patata singular. Luci está dispuesta a dar todos los secretos, todas las claves, sin se consciente de que la diferencia está precisamente en dedicarse de sol a sol a la labora de cocinar las mejores tortillas de patata de la ciudad.

Por eso la gente acude a este bar. Sea o no de este barrio del centro de Logroño. Se pasan por el Serenella para comerse un pincho, encargar una tortilla entera, o solicitar un bocadillo. El viaje siempre merece la pena. Porque a Luci le queden las tortillas siempre perfectas. Ahí está la clave de su éxito. No se ha cansado, o al menos lo ha disimulado bien durante estos últimos años, en los que ha tratado de seguir adelante hasta que hubiera un reemplazado.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Pero éste no llega, nadie quiere coger el Serenella, que requiere de mucha atención, aunque es una forma maravillosa de ganarse la vida, como han hecho Chuchi y Luci durante estas últimas cuatro décadas. «Nos dijeron que no duraríamos ni un año, y aquí hemos estado más de treinta», recuerdan. Está siendo una última semana muy emocionante. La última visita a un bar de toda la vida, ante un cierre inminente que nadie parece remediará a tiempo. Se acaba la trayectoria del Serenella, y por tanto es el punto y final a la edad dorada de la tortilla de patata en Logroño. Porque desde este bar se empezó a comprender, en concurso y premios, que una buena tortilla de patata siempre merece la pena, y que un bar se mide por la calidad de su tortilla o de sus croquetas. Son recetas que precisan de tiempo, de esfuerzo y de mucho cariño, y sin estos tres ingredientes es imposible estar a la altura.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

El Serenella ha fijado el listón muy alto. Tanto que nadie parece dispuesto a al menos igualarlo para que este local siga abierto más allá de este próximo 31 de enero. Habrá un hueco vacío en la hostelería riojana, un recuerdo que se irá olvidando, con el consuelo, eso sí, de que Chuchi y Luci por fin disfrutan de su jubilación, que ya les iba tocando.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top