El conocido como crimen del cajero de Logroño fue, en realidad, un asesinato machista. Así lo ha confirmado este miércoles la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en La Rioja, lo que supone el segundo caso de esta naturaleza en la comunidad en los últimos trece meses.
Durante trece largos años, La Rioja presumió de ser un territorio libre de la más cruda expresión del machismo. Desde octubre de 2009, cuando Borja Morillo mató a Vanesa Ávila (ambos, miembros del Cuerpo Nacional de Policía), la comunidad vivió ajena a un problema estructural que cada año incluía decenas de nombres de mujeres a la negra lista de la violencia de género. Y así siguió hasta el verano de 2023, cuando el ‘caso Salwa’ hizo añicos esta situación en La Rioja.

El horror se desató en la Plaza Martínez Flamarique de Logroño aquel 8 de julio, cuando la Policía confirmaba el fatal desenlace en el seno de una familia siria instalada en La Rioja desde 2016 y donde, de puertas hacia adentro, nada se correspondía con la imagen que trasladaba hacia el exterior. Samer, de 44 años, asesinó a golpes a su esposa, Salwa, en su vivienda y trató de acabar con la vida de sus tres hijos ahogándolos en el río Ebro. Los menores salvaron la vida gracias a que uno de ellos logró escapar y pidió auxilio justo a tiempo.

El ‘caso Salwa’ se juzgará en las próximas semanas en la Audiencia Provincial de La Rioja y el fiscal imputa a Samer un delito de asesinato y otros dos de intento de asesinato, mientras que la defensa del acusado solicita la libre absolución, amparándose en los trastornos psiquiátricos del asesino confeso.
El asesinato más controvertido de los últimos años
Al repasar los asesinatos machistas que han ocurrido en la comunidad durante los últimos años hay que hacer una parada obligada en el otoño de 2020, en plena pandemia. El 13 de octubre apareció sin vida en su domicilio el cuerpo de una mujer de 56 años. Y, aunque en primera instancia se investigó como un suicidio (causa que se descartó cuatro meses después), la naturaleza del crimen varía en función de qué fuente se consulte.

FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
Porque la Policía Nacional -cuerpo encargado de la investigación- concluyó que esta mujer murió a manos de su marido, que fue detenido por esta causa. En cambio, la Justicia no encontró pruebas concluyentes de la autoría del asesinato, por lo que decretó la libertad del marido de la víctima, que no contaba con denuncias previas por violencia machista.
De hecho, no fue hasta un año y medio después (en mayo de 2022) cuando trascendió la primera noticia sobre la misteriosa muerte de esta mujer, cuyo asesino no ha sido detenido, al incorporar el Ministerio de Igualdad el caso a los listados de víctimas mortales de violencia machista.
Casi a modo de mediadora entre las versiones de la Policía y la Administración de Justicia, la Delegación del Gobierno explicó entonces que la disparidad de opiniones respecto a la naturaleza del crimen radicaba en que «son ámbitos diferentes, el estadístico de Igualdad, el policial y el judicial. Es una estadística que no es estática; siempre se computan así los casos de violencia de género, a la espera del camino que recorra en el ámbito judicial».
Ahora, el atroz crimen de cajero -por el que hay tres detenidos- añade el nombre de Carmen a la negra lista de un problema estructural, el de la violencia machista, que en La Rioja suma su segunda muerte en un lapso de quince meses.


