En medio del vendaval, Iñaki Sáenz volvió a sentirse futbolista. A sus 36 años pisaba de nuevo un terreno de juego para sumar un partido más con su UD Logroñés. Hace diez meses no parecía tan claro que esto pudiera ser de nuevo posible. Se rompía a mitad de marzo de 2024 el tendón de Aquiles. Entonces, a sus 35 años, lo de volver de una grave lesión quedaba en manos de los médicos que le operaron el 25 de marzo, y en la capacidad y constancia del futbolista para ir superando todas las etapas que le han marcado los fisioterapeutas del Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas y de la UD Logroñés.
Y ha cumplido su parte del duro trabajo que le quedaba por hacer. Y diez meses más tarde, ante el Deportivo Aragón, el capitán Iñaki puede decir que está de vuelta. No se atreve a decir a qué porcentaje físico se encuentra ahora mismo. «Tengo que ir mejorando cada día y ver hasta dónde puedo llegar», pero por fin deja de estar alejado del equipo. «Me quedo con la alegría de los compañeros tras el partido de este domingo», reconoce, y «con la intención de ascender para poco a poco situar al club en el lugar que le corresponde». «Soy muy cabezota, para lo bueno y también para lo malo. Y eso me ha permitido volver, debutar por tercera vez con el club de mi vida. Y eso me va a permitir ayudar al máximo, dentro del terreno de juego, para ascender a Primera Federación».
Es en lo que lleva pensando desde hace meses. «He tenido mucho tiempo para pensar». Y desafortunadamente no ha estado solo. «He estado muchos días con Pablo Bobadilla y con Lupu, y nos hemos marcado llegar lo mejor posible para poner de nuestra parte y elevar si podemos el nivel de todo el equipo. Así estamos convencidos de que lograremos los objetivos».
-Está de vuelta. ¿Cómo se siente? Tras lo vivido este pasado domingo en Zaragoza, mucha gente parece que le está felicitando, hay mucha gente contenta.
-Podríamos decir que es como mi tercer debut en el club de mi vida. Durante el partido no piensas mucho, pero luego, durante la tarde y la noche, al haber sigo el partido por la mañana, te vienen muchas cosas a la cabeza. Han sido diez meses muy largos, con momentos buenos y malos. Pero te quedas con lo positivo, con la gente que ha estado a tu lado. Me acordé mucho de mi mujer y mis hijas. Han estado conmigo todos los días, aguantándome en los malos momentos. Mi mujer, con dos hijas pequeñas y un perro, ha multiplicado sus esfuerzos por mil.
-Cuando Sergio le dice que va a entrar al campo, ¿qué se le pasa por la cabeza?
-Estaba calentando con Lupu, los dos volvíamos a la convocatoria. La verdad es que si hubiera salido Lupu, habría estado igual de contento. Sergio decidió que saliera yo, y después del partido los compañeros me felicitaron. Hubo mucha alegría en el vestuario. Ellos han visto de cerca todo el proceso, momentos buenos y malos. Me acordé sobre todo de mi familia, que han estado en los peores momentos.
-¿Qué sensación tiene después de su primer partido tras la lesión?
-Muy buena. Fue ideal volver con el partido resuelto, así estuve más tranquilo. Para mí era muy importante ponerme de nuevo la camiseta en Logroñés. Pero se me hizo muy raro incluso ponerme las espinilleras, no sabía ni cómo se iban. Me sentí raro, como si fuera mi primer partido de nuevo. Así que ahora toca seguir entrenando y volver al nivel.

-Una pena que no pudiera llegar a tiempo para la cita de Copa, ante el Athletic, con el estadio lleno.
-A ver, te confieso que lo pensé. Me monté mi película. Pero para eso está el entrenador. Me dijo claro días antes que no había llegado el momento. Que debíamos pensar a medio y largo plazo. Y se lo agradezco. No era el partido ni el momento. El equipo y los jugadores estuvieron al nivel que exigía esta cita y eso era lo importante. Pero el objetivo es lograr el ascenso y no la Copa del Rey, que al final siempre despista un poco.
-Viéndole trabajar todos estos meses en la Ciudad Deportiva he llegado a pensar que para usted este regreso era algo más allá de lo profesional. Era como un reto personal demostrarse que podía volver a jugar a fútbol.
-Totalmente. Los otros dos debuts fueron diferentes. En el primero era un chaval, estaba a prueba y no era tan consciente de lo que pasaba. En el segundo venía con el convencimiento de ascender. Y este ha sido más personal, un reto en el que me decía a mí mismo: «Quiero volver al nivel que tenía antes». He tenido mucho apoyo del club y de la gente, por eso siento un enorme agradecimiento.
-Marzo de 2024, se lesionas de gravedad. ¿Cómo recuerda aquel instante?
-Estaba en un gran momento, convencido de que lograríamos el ascenso y encima con opciones de quedar primeros. La acción de la lesión fue muy común. Estaba atacando un balón y sentí como si me hubieran dado una patada. Miré atrás y no había nadie. Me di cuenta de que algo iba mal. Pensé que era el soleo, que sería cuestión de un mes. Me monté esa película cuando salía del césped. Pero luego te vas dando cuenta de que no va a ser así, de que era más grave.
-Han sido finalmente diez meses. ¿Cuando tuvo el diagnóstico llegó a pensar en la retirada?
-No, retirarme no. Físicamente estaba bien, aunque es cierto que la edad es algo irreversible. Hablé mucho con los fisios y con gente que ha pasado por esto. El hecho de haberme cuidado durante años me ha ayudado a recuperarme mejor. He tenido siempre un rutina física muy profesional y estoy convencido de que eso ha sido clave para superar esta lesión.
-¿Esperaba que la recuperación fuera más corta?
-Al principio no tenía ni idea. Ésta es una lesión poco común en el fútbol profesional. Al principio te guías por casos similares, pero cada uno es distinto. No nos marcamos una fecha fija, fuimos avanzando según las sensaciones. Y hemos llegado al final de esta etapa en las mejores condiciones posibles.

-Hablando de sensaciones, en las primeras semanas de entrenamiento se le veía correr con cierto miedo. Incluso cojeaba. Circunstancia que de repente dejó de ser visible y está en buenas condiciones para jugar a fútbol.
-Sí, al principio piensas demasiado en cómo pisas y eso te frena. Poco a poco fui ganando confianza. Ha sido clave el trabajo de los fisioterapeutas, con Miguel Moreno y Eva Ruiz, del Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas -que trabajan en la recuperación de los futbolistas de la UD Logroñés-. Ellos siempre me han animado y, aunque hubo días en los que venía con poca motivación, lograban sacarme una sonrisa. Creo que para ellos también ha sido un reto recuperar a un futbolista de esta lesión. Pero no me quiero dejar a nadie. He pasado también muchas horas con Ander Dulce, aquí en la Ciudad Deportiva, durante el proceso de readaptación. De verdad que no me quiero dejar a nadie. Porque todos han sido muy importantes en mi vuelta. Es más, creo que el menos importante para este regreso he sido yo. La ayuda de los profesionales es lo mejor que podemos tener en este club.
-Periodo de diez meses en el que ha tenido que aprender a ayudar al equipo desde fuera.
-Me ha costado. Ha sido duro. Siempre pienso que si yo estoy en las mejores condiciones este equipo irá hacia arriba. No estar en las mejores condiciones sentía que lastraba a mi equipo. Que habrá, es lógico, alguno que piense que menudas películas se monta éste. Y es verdad. Pero es la forma en la que yo veo este deporte. Quiero estar siempre en las mejores condiciones porque tengo el convencimiento de que así el club de vida estará más cerca de poder lograr los objetivos. Así que el final de la temporada pasada y el inicio de ésta han sido duros. Lo pasé mal en Marbella, tampoco fue un día bonito el partido de vuelta en Las Gaunas. He intentado aportar el máximo en el lugar que me ha correspondido, pero no ha sido fácil porque lo que uno quiere siempre es jugar.

-¿Cómo vivió la final ante el Marbella?
-Con mucha frustración. Tenía el convencimiento de que lograríamos el ascenso. Pero no estuvimos bien en el partido decisivo. La gente estuvo de diez, pero nosotros no estuvimos a la altura. Fue un golpe duro.
-Y así estamos aprendiendo de que esta Segunda Federación es una categoría complicada.
-Mucho. Sobre todo para equipos como el nuestro, que en casa jugamos al fútbol, pero fuera te encuentras de todo. Hay campos y contextos muy duros. Aun así, sigo convencido de que podemos salir de esta categoría. Tenemos que ser conscientes de que estamos en el mejor club de la categoría y que han confiado en nosotros para lograr el objetivo. Si no fuéramos los mejores directamente no nos hubieran llamado. Estarían otros futbolistas. Éste es el enfoque que planteo a mis compañeros en el vestuario.
-Para acabar, ¿qué mensaje le envía a la afición?
-Estoy muy agradecido por todo el cariño que me han mostrado. Ahora me toca devolverlo en el campo, subiendo el nivel y ayudando al equipo a lograr el objetivo. Si estamos unidos, todo será mucho más fácil.



