Cuatro locales vacíos en la acera de los portales impares a los que en menos de un mes se le sumarán otros dos, uno en liquidación por cierre y otro por jubilación. Otro local vacío en la zona de los pares y un establecimiento que en breve lo estará por ser un comercio efímero. Las cosas no pintan bien, y menos si hablamos de una de las calles comerciales más importantes de Logroño: la calle San Antón.
Y precisamente esta es la radiografía que cualquier transeúnte puede dibujar si ‘pierde’ cinco minutos del día en cruzar los escasos trescientos metros que componen una calle en la que, según la Guía Repsol, «se puede pasear sin problemas y disfrutar de un sinfín de escaparates que la han convertido en una de las zonas más concurridas de la ciudad».
Una calle por la que Logroño tendrá que devolver otros dos millones de euros por no haber ejecutado a tiempo su reurbanización después de que el Ministerio de Industria y Turismo haya trasladado al Ayuntamiento logroñés su negativa a ampliar el plazo para el proyecto, que debía haber sido ejecutado antes de la pasada Nochevieja.

Y es que, según ha confirmado el Consistorio «nos encontramos con un calendario de ejecución imposible de cumplir que comprometía la viabilidad del proyecto y ponía en riesgo los fondos asignados, por ello se pidió una ampliación de plazos que ha sido denegada».
Los planes del actual equipo de Gobierno para esta calle pasan por eliminar la mitad de las plazas de aparcamiento, reducir a solo uno los carriles de circulación y soterrar los contenedores. En concreto, la banda de estacionamiento de la acera de los números impares (la más próxima a Vara de Rey) pasará a ser en línea, mientras que la de los números pares se mantendrá en batería.
Además, la reurbanización de la céntrica vía también contempla habilitar tres zonas para carga y descarga, así como una vía de servicio para el acceso de los camiones de basura desde la Gran Vía hasta Pilar Salarrullana.

En los planes más inmediatos del Ayuntamiento está la reforma de la calle con una primera fase que abordará la construcción de una glorieta en Vara de Rey y Pérez Galdós para descongestionar el tráfico, con un coste estimado de 400.000 euros. A ello seguirá una segunda fase en la que se promoverá la licitación y ejecución del proyecto de la calle San Antón, financiado con fondos propios del Ayuntamiento, con un coste aproximado de 2,5 millones de euros, concluye el PP.
Un paseo por la calle
La calle San Antón, en su configuración actual, comenzó a surgir cuando se inició la construcción de los edificios correspondientes a la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja y colindantes hasta el enlace con Pérez Galdós, calle determinada por un chalet rodeado de excepcionales jardines. Precisamente la apertura de Pérez Galdós en 1915, la construcción del cine Olympia y la ubicación de la conocida clínica del doctor Oliver determinaron que fuera poblándose de edificaciones esta arteria de la ciudad que año tras años iría forjándose como cogollo comercial.
Como establecimientos prácticamente pioneros en esta calle, Ramón Óptica, con más de 40 años ubicado en San Antón, y Osaba, que en enero de 2019 cerraba su tienda tras más de 40 años de atención al público para continuar su andadura de manera online. Junto a ellas, muchos garajes, hasta que llegó Inditex con su Zara, Zara Home, Bershka, Oysho y Massimo Dutti (Pull&Bear también estuvo un tiempo en esta calle), cadenas que permanecen con los años y desde su llagada impulsaron una corriente de atracción hacia otros negocios.

Mango fue un ejemplo de ello. La puesta en marcha de la ‘megastore’ se llevó a cabo la Navidad de 2014 en un local de 1.100 metros cuadrados surgidos al juntar los números 5 y 7, anteriormente ocupados por la sala de estudios y el hogar del jubilado de Ibercaja.
Y de una gran marca a un claro ejemplo de comercio local que ha sabido hilvanar y zurcir las idas y venidas del comercio en esta calle. Mercería Hilos es concretamente uno de esos locales que pronto dirá adiós. Después de cumplir 40 años el pasado octubre, hoy cuelga en su escaparate el cartel de ‘liquidación por jubilación’.
No cambiamos de acera, porque, parece que ésta, la de los impares, es la peor parada en el devenir de San Antón. Otro próximo cierre, más concretamente a final de este mes de enero: la tienda de moda Mussa dice adiós. Y otra que tampoco continuará en esta calle, -aunque seguirá con su actividad en Portales-, es Latorta, esa pequeña embajada gallega del dulce que abrió en el número 7 allá por el 2022.

La juguetería Toy Planet, la zapatería Charol, la perfumería Primor, esta última asentada en el local que antiguamente ocupaba otra cadena de cosméticos, If, y la Asociación Juvenil Glera, ocupan los siguientes números impares de la calle.
Y caminando en dirección hacia Pérez Galdós, volvemos a encontrarnos con dos locales vacíos, uno seguido del otro y ambos flanqueando sendos pasajes que desembocan en Vara de Rey. Se trata del local en el que un día se planeaban y contrataban vacaciones con Viajes Barceló y otro en el que los hombres se vestían con elegancia gracias al sastre David.

Siguiendo en la misma acera, muy necesaria la parada en ‘boxes’ para refrescarse y seguir planeando la ruta. En San Antón, el Ritz y el Ópera (en la esquina con Pilar Salarrullana) son los dos únicos bares de la calle.
Unos pasitos más y llegamos a la esquina de Pérez Galdós. Pero antes, el escaparate de Pisamonas, la marca de calzado infantil online que desembarcaba en Logroño en 2019, un garaje, un par de portales, el gran local ocupado por Massimo Dutti y dos locales más cerrados: Molgoy y El Ganso, este último trasladado a la acera de enfrente.

Y de esquina a esquina y tiro porque me toca y porque caigo en otra casilla vacía. Sol & Sol Complementos bajaba no hace mucho la persiana después de casi 14 años ocupando este otro chaflán de San Antón y Pérez Galdós. Un comercio local que no ha podido aguantar «las tendencias que sostienen a las grandes cadenas». En este último mes, el local ha estado ocupado por el sérum anti arrugas revolucionario de Sibari Republic, que cada año vuelve a Logroño como el turrón con una tienda ‘pop up’ o efímera. A su lado, la ropa, el calzado y los complementos de otra ‘grande’: Bimba y Lola.

Seguidas, dos pequeñas tiendas, una con varias franquicias en el país que vende ropa de bebés y niños pequeños, Doña Carmen, y otra que se convirtió en la primera tienda física de un negocio que solo contaba con fábrica. Alpargatas Suyute se instaló hace ya diez años en la céntrica San Antón para vender calor con productos de Ezcaray. Separado por el portal 24, El Ganso, que ha trasladado su porte masculino de una acera a otra.
Un poquito más adelante, el ‘rinconcito’ Inditex, donde se acumulan Zara Home, Oysho y Zara, separadas por otra de las tiendas efímeras de la calle. En este caso se trata de Purpurina, el pequeño gran negocio que cada Navidad abre la asociación ARPA Autismo Rioja.
A partir de aquí siguen las cadenas. La zapatería Loogo llegaba en 2022 al local que ocupaba la perfumerías Douglas, cerrada después de un polémico ERE. El buen olor corre a cargo de Rituals y Júlia, esta última trasladando sus productos de la Gran Vía al número 6 de San Antón en abril de 2019 y asentándose en lo que antaño era Osaba. De la salud se encargan la farmacia Marian Roa y Ramón Óptica, y para terminar la ruta de renovación de armario, la esquina que copa Cortefiel.


