Uno de los balances más dramáticos es siempre el que pone el ojo en las carreteras riojanas. Multitud de accidentes en las principales vías pero también en las regionales, que confirman un aumento de accidentes, también con víctimas mortales, en la región. Trece personas han fallecido accidentadas este año en las carreteras riojanas en un año en el que se ha confirmado que La Rioja es la segunda comunidad que registra en sus vías convencionales una mayor proporción de accidentes por adelantamiento, muy por encima de la media nacional que se sitúa en el 2,5 por ciento. Trece muertes (dos más que las registradas el pasado año) que representan la cifra más alta desde 2020, año en el que se registraron 15 fallecimientos.
La N-232 y la N-111 son históricamente las carreteras en las que se acumulan más accidentes pero este año también destacan los accidentes con víctimas mortales en vías urbanas.

La última víctima que se cobraban las carreteras en La Rioja era el pasado mes de octubre, cuando un kamikaze se empotraba contra el coche en el que viaja una mujer embarazada. Ella y el bebé que esperaba morían en el trágico suceso.
La primera se registró el 17 de enero en Murillo del Río Leza, cuando murió a los 46 años un técnico de viñedo de la Dirección General de Agricultura, aunque todo indica que antes de perder el control del vehículo sufrió un accidente cardiovascular, por lo que la Delegación del Gobierno no lo computa como muerte por accidente de tráfico. Junto al fallecido viajaba otra empleada de Agricultura, que resultó ilesa en el trágico suceso.

Durante febrero perdieron la vida tres personas. El día 9 moría a primera hora de la mañana un vecino de Cenicero, nacido en 1984 y de nacionalidad portuguesa, al chocar frontalmente su furgoneta con un autobús al paso de la N-232 por el término municipal de El Redal. Apenas seis días después, un ganadero de 79 años perdía la vida al sufrir un accidente con su todoterreno en el camino Ollora, entre San Millán de la Cogolla y Lugar del Río. La cuarta muerte del año se produjo el 21 de febrero, cuando una mujer de 72 años perdía la vida en un aparatoso siniestro frente al estadio de La Planilla de Calahorra. En el mes de marzo un hombre de 79 años perdía la vida tras sufrir un atropello en Pradejón.
El siguiente siniestro mortal se registró el 20 de abril en Camprovín, cuando una mujer de 61 años vecina de Anguiano murió en la LR-113 cunado su vehículo se salió de la vía y volcó.
Mayo volvió a ser un mes trágico en La Rioja. El día 5 murió una mujer de 69 años en la AP-68 entre Cenicero y Fuenmayor y el mismo día se contabilizó un segundo fallecimiento: una bebé de un año en un choque frontal en la N-232 en el término de Foncea.

El 8 de mayo murió un motorista arrollado por un autobús urbano junto a la estación de autobuses de Logroño. La víctima fue un hombre de 50 años de edad que quedó atrapado bajo el chasis del vehículo cuando este se empotró contra una de las vallas de la rotonda que une las calles Miguel Delibes y Avenida de Colón.

Especialmente negro fue el mes de agosto con cuatro víctimas en las carreteras riojanas. El pasado 2 de agosto un hombre de 49 años murió al ser atropellado por una furgoneta mientras cruzaba la N-111 en Albelda de Iregua en una zona en la que no existe paso peatonal. El 11 de agosto, un motorista perdía la vida en Fuenmayor, en un accidente en el que una mujer resultó atropellada por el vehículo. Además, un camionero fallecía en tras sufrir un accidente en la A-12. El mes terminaba con la muerte de una mujer de 58 años, una de las tres heridas en el accidente que tuvo lugar un sábado antes a la altura de Gimileo.


