Gloria Daza tiene claro que nunca hay que tener miedo a los cambios. Su sensibilidad, afecto y cercanía hacia el público la ha llevado a poner una nueva cara a un conocido negocio de barrio en plena capital riojana. Nunca antes había experimentado el ser autónoma y emprender, pero la oportunidad se presentó ante ella y no dudó. La perfumería y droguería Ajamil, asentada desde hace décadas en el número 22 de la calle Huesca, cambió de manos hace poco más de un año cuando su antiguo dueño, Santiago, se jubiló. Fue entonces cuando empezó un periodo de transición en el que él se encargó de formar a Gloria y prepararla para el puesto, a la vez que la dio a conocer entre todos sus clientes.
«Ha sido un año de retos y de mucho aprendizaje, pero he conseguido ganarme el cariño de la clientela, que en la mayoría de casos es de la de toda la vida, un público fiel que no falta a su cita semanal en el comercio y que en muchos casos a veces lo único que busca es charlar, porque aquí también me ha tocado hacer de psicóloga», reconoce la responsable. Una clientela, además, que agradece ese trato tú a tú, más personal, y que es precisamente en el que más a gusto se siente Gloria. «Esa es la esencia del comercio local que da valor a los barrios, y no quiero perderla».

Gloria Daza, en la Perfumería Ajamil de Logroño. | Fotos: Leire Díez
Ajamil mantiene la identidad de lo que ha sido siempre esta perfumería y droguería, pero Gloria se ha encargado de hacerle un lavado de cara adaptado a los nuevos tiempos y a su propia personalidad. Manteniendo el escaparate y los mismos productos ofertados (con esas marcas que son referentes para muchos clientes), pero abriendo el abanico a nuevas posibilidades de venta. Y es ahí cuando la digitalización se adentra en su local, porque su afán por aprender cosas nuevas siempre ha estado ahí. Una recién lanzada página web y redes sociales que constituyen ahora un nuevo canal de venta para este establecimiento que le permite llegar a un mayor público y de características diferentes.
«Es evidente que la clientela de este local es más tradicional y no compra por internet, pero no nos podemos limitar a este tipo de personas. Aquí también vienen jóvenes encargados por sus padres o abuelos y se trata de fidelizarlos también a ellos. El trato personalizado no es el mismo ‘in situ’ que a través de la página web, pero hay que dar posibilidades a las nuevas generaciones cuyos hábitos y rutinas son diferentes a las de antes», remarca Daza. Fue su hijo quien la animó a dar el paso a lo ‘online’, aunque ella también era consciente de que era necesario. «Esto es un aprendizaje continuo y lo que más me llena es estar en contacto con la gente y dar el mejor servicio posible».

Gloria Daza, en la Perfumería Ajamil de Logroño. | Fotos: Leire Díez
Perfumes, droguería, cosmética, limpieza, pintura, barnices, disolventes, complementos de moda… El repertorio de productos que ofrece Ajamil es tan variado como siempre y es precisamente la diversidad, tal como remarca Daza, «la clave y lo bonito» de este negocio. «El recorrido hasta llegar hasta donde estoy no ha sido fácil, pero es venir aquí a la tienda y se me quitan todos los males. Estoy muy satisfecha por lo conseguido y siento que el público también lo siente así, sigue sintiendo que la tienda a la que han venido toda la vida es la misma de siempre».


