El consumo de pornografía hace que los adolescentes “empiecen las relaciones afectivas por el final”, ya que “integran muy rápido y desde el principio que las relaciones tienen un contenido sexual explícito”, ha afirmado este jueves el psicólogo infanto-juvenil Ignacio González.
González ha comparecido a petición del Grupo del PP en la Comisión de Estudio para Abordar el Uso e Impacto de la Tecnología por parte de la Infancia y la Adolescencia, que se desarrolla en el Parlamento de La Rioja.
Ha explicado que hay estudios nacionales que indican que hay casos de niños de ocho años de edad que comienzan a consumir pornografía, una situación que lleva a “la sexualización sin pubertad, que es poco natural, porque se espera que el despertar sexual tenga que ver con el inicio hormonal y biológico”.
El consumo temprano de pornografía, ha proseguido, también conlleva “la pérdida de la ternura, que es importante en la edad en la que están”, y conduce a “la violencia asociada al sexo”.
Además, ha destacado que, cuando realiza talleres sobre sexualidad, se da cuenta de que “pasa con más frecuencia que antes” que a los jóvenes, “cuando les guste alguien, no van a ser capaces de mirarles a la cara y decirle ‘te quiero’ o ‘quiero compartir este momento contigo’”.
Este psicólogo ha señalado que observa en su consulta que “hay niños que, como consecuencia directa de la tecnología y de la individualidad, tienen dificultades o no saben jugar. Me parece muy doloroso sentarte en el suelo con un niño de 8 años y que no sepa construir una historia con unos Playmobil, te das cuenta de que hay cosas que no están pudiendo generar por sí mismos, sabiendo lo que esto aporta a nivel psíquico”, ha subrayado.
También se ha referido a “las dificultades tan grandes que hay para aburrirse y la necesidad de estar constantemente teniendo un contenido para algo”, dos ideas que forman parte de “esta sociedad de la ansiedad y la falta de reflexión”.
“Esta falta de tiempo nos impide encontrar espacios para buscar alternativas y soluciones”, y tiene como consecuencia que “los niños cada vez tienen más dificultades para resolver problemas fáciles y no pueden tolerar la frustración”, ha apuntado.
Ha asegurado que “el espacio tecnológico se come la parte de creación del niño, y esa parte simbólica interviene en que, a nivel escolar, cuando al niño le piden una redacción libre, no se quede en blanco y pueda crear algo desde cero”.
González ha subrayado que “el acceso simbólico es importante en el desarrollo psíquico del niño, y cada vez se ve a más jóvenes con dificultades para ello, es como si se hubieran salido fuera del campo, pero nadie les ha dicho que eso es fuera”.


