La pareja de uno de los acusados de la muerte violenta del hostelero Guillermo Castillo ha explicado este martes que contó que ambos lo mataron porque se lo había dicho a ella la Guardia Civil y ha recalcado que «van a pagar los dos: uno por tonto y el otro por bobo».
La Audiencia de La Rioja ha acogido la segunda jornada del juicio con tribunal popular por el crimen de Castillo, ocurrido en su casa de Cuzcurrita del Río Tirón en la madrugada del 2 de mayo de 2023.
Durante la declaración de esta mujer, quien vivía en Pradillo con el acusado de 39 años, se ha reproducido una conversación telefónica de ambos en la que ella decía sobre el otro procesado, de 54 años y vecino de Logroño, «que tenga la boca cerrada. Con tal de librarse él es capaz de decir que habéis matado al papa».
En relación a la incriminación de ambos en el asesinato de Castillo, ha dicho que lo comentó porque el otro acusado «es un chivato, una perra como se dice en la cárcel», por lo que éste ha protestado durante el juicio y le ha replicado que ella no le conocía de nada.
Cuando la mujer ha defendido a su novio, ambos acusados se han levantado de sus sillas y se han enzarzado, pero los cuatro agentes de la Policía Nacional que los custodian los han separado y los han sentado a una mayor distancia entre ellos.
Volvió a casa triste y drogado
La testigo, que también fue detenida durante la investigación pero no quedó investigada en el proceso, ha desmentido que estuviese con la hija de Castillo en Pradillo, pero sí ha reconocido que le contó a un amigo suyo que la Guardia Civil le dijo que habían sido los presuntos autores los dos acusados.
Sobre la noche de la muerte de Castillo, ha dicho que su novio volvió a casa de madrugada «triste» y muy drogado, con la misma ropa de la mañana sin manchas.
El acusado le contó que fueron a pedir dinero al hostelero, pero no dio tiempo porque el otro acusado se dedicó a darle golpes mientras él «se acojonó y registró la casa»; y, después, en el coche el otro procesado amenazó a su novio «para que no hablase». Ella también ha recibido amenazas de otras personas después de que ambos ingresaran en prisión, ha añadido.
La hermana del acusado de 54 años ha indicado que la noche del crimen él llegó limpio, sin sangre en la ropa, en estado normal, aunque él aseguró este lunes que había consumido mucha droga ese día.
También ha precisado que solía aconsejar a su hermano que no se juntase mucho con el otro acusado porque no le gustaba.


