Borja Eguizábal asumió la dirección general de Bodegas Franco Españolas en 2016. Detrás del CEO de la citada compañía se esconde alguien con una visión que trasciende los números y la gestión: una persona apasionada por la música y los valores familiares que han cimentado su carrera. Una charla en el recién estrenado ‘Muelle de carga’ le lleva a sus primeros años en la bodega como un niño lleno de curiosidad, explorando cada rincón como si se tratara de su propio parque de atracciones.
También reflexiona sobre los valores transmitidos por su abuelo y su padre, quienes le enseñaron que la bodega no es solo un negocio sino una comunidad que incluye a todas las familias que dependen de ella. Esta filosofía de responsabilidad social y sentido de pertenencia le ha servido de guía para tomar decisiones, a veces complejas, en un sector que se transforma constantemente. Formado en ingeniería informática y con un MBA en su haber, aplica esta capacidad «informática» para resolver problemas complejos en la gestión de las bodegas, donde cada día supone un nuevo desafío.
– Vendimia complicada en Rioja. Bodegas Franco Españolas está presente en las tres zonas de la denominación. ¿Cómo la habéis vivido?
– La cosecha de tinta fue buena, logrando recoger uva sana pese a las lluvias en algunas zonas que ha generado botrytis. Es cierto que la cosecha viene mermada, pero en cuanto a uva tinta y vino tinto no hay un problema ahora mismo en el sector. Donde sí hemos visto problemas ha sido con la uva blanca, que también viene con una cosecha corta en un momento en el que el mercado está demandando más vino blanco.
– Bodegas Franco Españolas fue de las primeras en apostar por los blancos de Rioja (ya es la segunda denominación). ¿Cómo veis su evolución?
– Desde el origen de la bodega, siendo una tierra de tintos, apostamos por el blanco. Es algo que creo que nos ha revertido positivamente porque ahora mismo las ventas de blanco suponen aproximadamente el veinte por ciento de nuestra producción mientras que el resto es vino tinto. Esto es bastante particular dentro de la denominación. Fuimos pioneros, ya en los años 90, apostando por el vino blanco semidulce y hoy en día seguimos esa línea con distintos tipos de blanco en nuestro catálogo como el Bordón blanco joven y otros blancos como Diamante o Viña Sole, que es un blanco reserva de selección especial y aporta algo diferencial a nuestra bodega. Todos ellos se elaboran a partir de la uva Viura, que es la variedad blanca más extendida en La Rioja y que nos permite crear productos de alta expresión con identidad.

Borja Eguizábal (Bodegas Franco Españolas) | Foto: Fernando Díaz (Riojapress)
– Bodegas Franco Españolas tiene la etiqueta de clásica, pero también habéis trabajado para darle una vuelta a la imagen. ¿Cómo ha sido ese cambio?
– Efectivamente, somos una bodega clásica, pero también estamos innovando. Franco Españolas y Bordón son marcas líderes en el mercado nacional y en algunos mercados de exportación, pero seguimos sacando nuevos productos. Por ejemplo, dentro de la gama Bordón, lanzamos la marca Bordón D’Anglade, que incluye un crianza, un reserva y un gran reserva con un toque especial. Son blancos y tintos con una crianza más cuidada y producción limitada.
– Hablando de productos nuevos, el vino tinto más exclusivo que tenéis ahora es ‘Pálpito’, que lanzasteis hace un año. ¿Qué tal ha sido la acogida?
– Ha tenido un éxito tremendo; de hecho, no podemos cubrir toda la demanda que hay. Es un vino de producción limitada y, además, está hecho con Garnacha, recuperando la tradición de las antiguas garnachas que se plantaban en Rioja antes que el tempranillo.
– Hablas de legado y de historia. ¿Cómo se lleva trabajar en una bodega con 130 años de historia y siendo la tercera generación? ¿Cómo influye la herencia familiar en el trabajo de Franco Españolas?
– Es un orgullo y un privilegio estar al frente de una bodega tan histórica como esta. Todas las decisiones tienen un peso, un trasfondo y un objetivo. El legado familiar y el legado histórico de la bodega te marcan, porque al final hay que tener el máximo respeto por toda la gente que se ha esforzado en hacer de esta bodega un líder a nivel nacional e internacional.

Borja Eguizábal (Bodegas Franco Españolas) | Foto: Fernando Díaz (Riojapress)
– Legado e historia, pero siempre pioneros. También en enoturismo. ¿Qué significa esa palabra entre estas paredes?
– Somos líderes en enoturismo gracias al trabajo de los últimos quince años. Lo primero fue profesionalizar el negocio de enoturismo y crear un programa de actividades culturales que mantenemos hoy. Esto ha puesto a la bodega en el panorama tanto en Logroño como fuera. Además del componente cultural y de la historia del edificio, el hecho de estar en el centro de Logroño ha hecho que la bodega cobre un mayor nombre a lo largo del tiempo. Actualmente somos referentes en enoturismo en Rioja, y siempre hemos recibido a visitantes ilustres como Hemingway y Alfonso XIII o chefs como Ferran Adrià y Francis Paniego.
– El último hito es el muelle de carga. ¿Qué significa este espacio para vosotros y en qué se diferencia del enoturismo tradicional?
– El muelle de carga lo hemos querido separar un poco de lo que es el enoturismo. Queremos acercarnos no solo al público general, sino también al público profesional como los hosteleros, importadores o distribuidores para que vengan a degustar y catar los vinos y luego puedan comprarlos. Así, alejándonos del modelo de enoturismo clásico —una visita más una cata—, tenemos este espacio para el público profesional y también para particulares. Además, el muelle retoma su antigua función, pues de aquí salían botellas hacia Nueva York, Alemania… y queremos que vuelva a ser un punto de salida para mercados similares.
– Las cifras pueden marear. ¿De cuántas botellas hablamos?
– Estamos en una producción de cinco millones de botellas y exportamos a unos cuarenta países. El negocio se mantiene estable, con un ligero crecimiento en exportación. Aunque es complicado, implica un esfuerzo constante, viajar a los mercados y buscar oportunidades. A veces hay que trabajar el doble para vender lo mismo, pero seguimos adelante.

Borja Eguizábal (Bodegas Franco Españolas) | Foto: Fernando Díaz (Riojapress)
El consumo mundial de vino ha bajado en los últimos años, pero también surgen nuevas oportunidades, como los vinos con baja graduación o sin alcohol. Personalmente, soy un consumidor de vino y disfruto de él, así que no me inclino mucho por esas opciones, pero, si el mercado las demanda, ¿por qué no explorarlas? Además, el consumo de vino blanco está en alza a nivel mundial, y en Rioja tenemos la oportunidad de replantar viñedos para ello. Aunque el mercado está complicado, especialmente en ferias, los vinos de mayor valor añadido están teniendo buena acogida. Creo que en Rioja debemos seguir apostando por estos productos, que ofrecen mayor margen tanto en comercialización como para el viticultor.
– Desde hace 20 años se habla de atraer a los jóvenes al vino, pero esos jóvenes ya son adultos de 50 años. ¿Cómo acercamos el vino a los ‘actuales’ jóvenes?
– En Bodegas Franco Españolas nos esforzamos en recuperar momentos de consumo que el vino ha perdido. Hacemos actividades culturales, como cine, teatro, festivales de música, escape rooms, y el Día de la Moda. Queremos vincular estos momentos con el vino. Por ejemplo, en el cine, en lugar de pedir refresco o cerveza, ¿por qué no acompañar unas palomitas y una película con una copa de vino? Hemos comprobado que aquí la gente disfruta del vino en estos entornos relajados. También el estilo de vida saludable está en auge entre los jóvenes y creo que es compatible con el vino. Consumido con moderación, el vino puede formar parte de un estilo de vida saludable, lo cual debemos defender desde las instituciones.
– La Agenda 2030 y las directrices de la OMS y la ONU tienen una corriente en contra del alcohol. ¿Cómo veis esto desde el sector?
– Necesitamos que las instituciones nos defiendan y diferencien el vino del consumo de alcohol en general, porque es un alimento y un elemento clave en el sector agroalimentario y económico del país. Queremos que nos apoyen para que el vino sea considerado en su justa medida.
– Para terminar, un brindis al sol. ¿Cómo te gustaría que se viera a Franco Españolas en su 200 aniversario?
– Me gustaría que siguiera siendo una bodega de gran prestigio, que sus vinos continúen generando confianza en el cliente, sabiendo que vienen de una bodega que lleva 130 años elaborando vinos. Eso nos permite mejorar constantemente, siendo siempre respetuosos con el medio ambiente. También espero que conserve el glamour que tiene en su entorno mundial. Cuando viajo, por ejemplo, recientemente he estado en Corea, Canadá, Filipinas y China, veo el orgullo que despierta Franco Españolas. La gente se maravilla no solo con el color del vino, sino con la historia de la bodega y el cariño que ponemos cada día en compartir nuestros vinos con todo el mundo.


