Ha pasado mucho tiempo. Demasiado desde la última vez. La UD Logroñés ya sabe cómo es eso de las vacas flacas. A su mejor momento deportivo, antes y durante la pandemia, le ha seguido su peor racha deportiva, la que le tiene fuera de la tercera categoría del fútbol español después de haber alcanzado el fútbol profesional, y ahora se maneja en el barro, en una cuarta categoría que por momentos recuerda demasiado a una Tercera División de interprovincial. Mucho tiempo después, la UD Logroñés jugará este domingo a partir de las 18:00 horas un partido que en caso de triunfo le situaría al frente de la tabla.
Aquel séptimo puesto en LaLiga SmartBank ha sido a buen seguro el último gran momento de felicidad plena para el club de Logroño. Corría entonces el mes de noviembre de 2021. Y se alucinaba con el rendimiento de un recién ascendido, al que se le olvidó ganar a partir de aquel mes de diciembre. Ni tan siquiera ese playoff jugado -y secuestrado- en Ferrol ante el Villarreal B se puede considerar un gran momento deportivo, porque el equipo de Albert Aguilá tenía escasas opciones de triunfo.
Por tanto, el último momento de plenitud deportiva en la UD Logroñés fue aquel triunfo en León -porque el ascenso ante el Castellón, en un estadio vacío, fue un trance más que una vivencia plena-. Fue en el Reino de León en donde la UD Logroñés se pegó el gustazo de su historia. Ese 0-2 dejaba el asunto visto para sentencia, con una distancia en puntos que solo una pandemia complicó.
Casi un lustro después, la UD Logroñés, en una categoría inferior tras la remodelación del fútbol español, quiere volver a ser líder. Quiere ser, al menos por puntos y en la octava jornada, el mejor equipo del Grupo 2 de Segunda Federación. Para ello necesita ganar al que hasta este momento ha sido el mejor, el Eibar B, que se presenta en Logroño con una única derrota aunque con un punto más.

Es un domingo importante en Las Gaunas. Y más teniendo en cuenta que el curso pasado, tras el descenso, los blanquirrojos no llegaron nunca a pelear con opciones reales por el primer puesto. Un mal inicio de temporada y un Bilbao Athletic infalible pusieron el liderato a demasiada distancia desde un inicio, y eso que luego se mantuvo el tipo, pero la distancia era insalvable. No se ha repetido la historia. La UD Logroñés, invicta, ha empezado bien el curso, y ahora quiere dar un paso más para situarse en lo más alto.
Desde un principio, el equipo de Miguel Flaño no ha parado de evolucionar. Partido tras partido ha mejorado aspectos esenciales del juego, que le ha conducido, por ejemplo, a ganar con mucha solvencia al Tudelano, que la pasada jornada era segundo en ligar. Pero el fútbol casi siempre exige un paso más cuando se trata de ganar la liga. Es ese punto extra que siempre tienen los equipos llamados a gobernar un campeonato.
La UD Logroñés juega en casa, ante su afición -que volverá a responder en una semana en la que el club ha superado la cifra de los 4.000 abonados- y es el momento de accionar el botón de la ilusión, por pronto que sea, tras el fiasco del pasado mes de junio con aquel lleno en Las Gaunas (14.000 aficionados) que no festejó un ascenso deseado. La UD Logroñés quiere demostrar sobre el terreno de juego lo que es evidente en la grada, que es el referente del fútbol riojano. Y ha llegado el momento de ponerse definitivamente en pie tras un lustro de rodillas.


