Iván Garrido realizó un partido notable en Tudela. Ocupó el centro del campo del primer equipo de la UD Logroñés de manera eficiente, realizando el trabajo sordo e importantísimo de a quien le toca dar continuidad al juego al tiempo que trata de destruir el del adversario. Esa posición es el cuadro eléctrico de todo equipo. Y Miguel Flaño parece haber acertado con la decisión de empezar la temporada con el joven futbolista que luce el dorsal 30 en su espalda. El partido de Iván Garrido en Tudela es de esos que le sitúan en la categoría.
Hacer un buen partido ante el Tudelano en tierras navarras significa, a modo de visado en el fútbol de barro, que se está preparado para retos más destacados. Donde otros han naufragado -futbolistas con más nombre y experiencia- este joven futbolista, que la temporada pasada jugaba con el Promesas de la UD Logroñés en Tercera Federación, dio un paso al frente el pasado domingo. Y así, el centrocampista catalán parece estar preparado para afrontar el reto de ayudar a que este equipo por fin logre el ascenso a Primera Federación.

Iván Garrido en Ibaia, ante el Alavés B, en la segunda jornada de liga.
La UD Logroñés parece estar ejecutando un plan. Para nada improvisado, aunque también motivado por las circunstancias. Dicen los que saben -aunque también se equivocan- que las categorías, en el fútbol, existen por algo. Y no es lo mismo pasar de jugar en Tercera a Segunda Federación que a hacerlo en Primera Federación o incluso en Segunda División. Y las circunstancias son las actuales. La primera plantilla de la UD Logroñés milita en la cuarta categoría del fútbol español, mientras que su filial es el actual campeón del grupo riojano de la quinta división de nuestro fútbol. Por tanto, resulta natural que Eloy Moreno, Curro Bonilla, Iván Garrido y Riki se estén desempeñando con habilidad un escalón por encima, como ocurriera el curso pasado con Daza o Miki Codina. Son jóvenes, son buenos y mejoran día a día.
Este mal momento deportivo es al mismo tiempo una oportunidad para precisamente acortar los tiempos para asentar las bases del trabajo de cantera. Saltos cortos, por la escasa distancia entre las categorías, pero al mismo tiempo pasos sólidos. Es una nueva oportunidad, y más desde que dispone de una instalación propia de alto rendimiento. La Ciudad Deportiva de Valdegastea está sirviendo para encauzar un río de talento en donde se espera encontrar pepitas de oro para el primer equipo. Bobadilla o Álvaro Arnedo fueron los primeros, con el asunto aún por cimentar. Más por generación espontánea que por la capacidad que tenía entonces este club para darle los mejores servicios y formación a las promesas riojanas. Riki, Eloy, Iván Garrido o Curro han sido los primeros en disfrutar de esta nueva instalación. Han dado el salto al vestuario del primer equipo, ubicado pocos metros más allá de donde se viste el Promesas, cerca de donde lo hacen los del Juvenil A, y así en cascada hasta los más pequeños del club, que miran hacia arriba con deseo y sentimiento de pertenencia.

En verano eran los chavales del filial, ahora son jugadores del primer equipo: Garrido, Riki, Curro y Eloy.
De haberse superado la final contra el Marbella, el ascenso a Primera Federación hubiera sido efectivo. Siempre nos quedará la duda de si estos cuatro jóvenes futbolistas del Promesas hubieran estado en el primer equipo, como no hay duda de que Miki Codina hubiera seguido en Las Gaunas. Tendrían que haber dado un salto de dos peldaños en lugar de uno. Pero las circunstancias obligan y pese a la juventud del trabajo de cantera de la UD Logroñés, ésta comienza a dar sus frutos con presencia real en el primer equipo para llevarlo hacia arriba. Y de conseguirlo no resulta descabellado pensar que alguno se habrá ganado el derecho a militar en la UD Logroñés de Primera Federación, y esto comienzan a ser palabras mayores, salvo para algunos papás con ensoñaciones mundialistas.
Más allá de los resultados de cada fin de semana, la UD Logroñés -se puede ver en las convocatorias con la selección riojana de cada categoría- comienza a captar el mejor talento local, que crece bajo una metodología de trabajo definida desde hace unos años, con la presencia de técnicos y especialistas en todas las áreas al servicio de los niños, adolescentes y juveniles que van progresando desde abajo hasta arriba. Y lo hacen en casa, junto a sus familias. La factoría de la UD Logroñés está a pleno rendimiento. La prueba se observa en edad juvenil. Ahí, el Juvenil A, que milita en División de Honor, tutea esta temporada a las grandes canteras del norte de España y ocupa puestos destacados en la clasificación con una única derrota en liga.

Este equipo se nutre de una apuesta que se está haciendo para que los cadetes jueguen contra juveniles en Liga Nacional y lleguen mejor preparados al División de Honor, donde la diferencia suele ser importante entre ser juvenil de primer año o de tercer año, por tanto con más edad. Pasa igual con los infantiles y así en cascada para mejorar el nivel competitivo de los jóvenes en formación.
Miguel Flaño se encontró con el equipo hecho. Carlos Lasheras decidió promocionar a los jugadores del Promesas. Pero ha sido el técnico navarro el que está teniendo la valentía inicial de ponerlos. Arrancó con Daza, en portería, con Iván Garrido en el centro del campo y con el Riki jugando por uno de los extremos. Y ahí siguen tras siete jornadas. Están rindiendo en un equipo que tiene la presión de 4.000 socios y la necesidad de ser líder cuanto antes y sobre todo a final de temporada.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
Una vez visto el capítulo dedicado al Club Deportivo Logroñés en ‘Conexión Vintage’, de RTVE, eché en falta la figura de un exjugador de este club realmente importante, quizás porque nunca hemos sabido vender muy bien lo propio. Estuvieron Lotina, Sarabia, Quique Setién o Lopetegui. Grandes futbolistas. De lo mejor que se vio en el viejo Las Gaunas. Pero eché en falta la presencia de José Ignacio, que casi por generación espontánea alcanzó la élite del fútbol profesional de aquella época haciéndose futbolista en el equipo de su tierra. Más pronto que tarde la UD Logroñés dará con su perla, con esa pepita de oro que le permita crecer deportiva y económicamente. Porque las bases están puestas y son más sólidas que nunca en los parámetros históricos de esta región. Es cuestión de tiempo. Lo mejor está por llegar.



