La Rioja

Mujeres, riojanas y rurales: «Aún queda mucho por hacer»

Activas y emprendedoras, se han convertido en el pilar fundamental para que la vida en el mundo rural no se disipe

Activas, emprendedoras y con una fuerza inquebrantable. Sabiendo que aún queda mucho por hacer, se enfrentan a cada reto que la vida les presenta, demostrando que nada es imposible cuando se tiene voluntad y coraje. Bien formadas y con una capacidad innata para dinamizar la vida social y económica de su entorno, las mujeres, en las últimas décadas, se han convertido en el pilar fundamental para que la vida en el mundo rural no se disipe.

Durante siglos su trabajo en casa y en el campo ha sido invisible. Sin reconocimiento ni social, ni económico ni personal. Sin embargo, hoy sus voces resuenan con más fuerza que nunca, reclamando el lugar que les pertenece en un mundo que, durante tanto tiempo, las ha relegado a un papel secundario. Son las hijas y las nietas de aquellas mujeres que, silenciosamente, alzaron la voz por sus derechos en un entorno dominado por creencias patriarcales, donde las leyes mismas las marginaban.

Tres ejemplos de tres mujeres que en sus discursos hablan con pasión de temas que nos afectan a todos y que ellas viven en primera persona desde sus pequeños pueblos: la conciliación, la falta de empleo más allá del emprendimiento, el problema de la vivienda o la burocracia que asfixia a los sectores en los que trabajan.

Decididas y conscientes de los desafíos, muchas de estas mujeres, tras haber vivido y estudiado en las ciudades, eligieron volver a sus raíces. Sus decisiones fueron, en la mayoría de las ocasiones, muy meditadas. Otras veces llegaron sin ellas pretenderlo. Este martes, Día Internacional de la Mujer en el Mundo Rural, levantan la bandera del futuro para un entorno que casi siempre ha sido hostil con ellas. Porque si la mujer se queda, el mundo rural nunca desaparecerá.

Cristina en Ajamil sabe de primera mano los problemas que existen en el mundo rural con la conciliación. «La mayoría de las que tienen hijos terminan trasladándose a localidades más grandes y dejan de trabajar en el entorno rural». Eso conlleva que cada vez decidan mas tarde ser madres como le pasa a ella. «Sabes que se complica la cosa y yo de momento no me quiero ver obligada a marcharme de aquí». La falta de servicios es clave para que muchas decidan emprender el vuelo a lugares en los que la dificultad se sobrelleva más fácilmente.

Además reconoce que el emprendimiento es una de las pocas opciones que les queda si quieren trabajar en el entorno rural. «Ellos tienen más posibilidades de encontrar un trabajo por cuenta ajena, para nosotras queda casi en exclusiva montar tu propio negocio con todo lo que ello conlleva». Vislumbra soluciones. «Las administraciones públicas tienen que favorecer el trabajo de la mujer en el mundo rural: de aguaciles, de auxiliares en los Ayuntamientos». Y es que, lo tiene claro: «Cuando nosotras nos quedamos, se queda toda la familia».

Mamen decidió tras la crisis poner en marcha un proyecto profesional junto a su familia en el valle de Ocón. Desde entonces Huevocón es una de las partes más importantes de su vida. Casada con un agricultor y madre de dos hijos ya mayores reivindica el papel de la mujer en el medio rural y su contribución a la vida en los pueblos.

Pone en valor la posibilidad de libertad que le ofrece el mundo rural y el emprendimiento. «Eres tú la encargada de tomar tus propias decisiones y pronto eres consciente de que, si haces bien tu trabajo, la calidad de tus productos sale a la luz». Reconoce que comenzar un proyecto como el suyo con dos hijos mayores le ha facilitado las cosas porque es evidente que son muchos los servicios que faltan en el ámbito de la conciliación «pero no sólo con los niños, también con lo que se refiere al cuidado de los mayores, hay veces que no llegas a todo».

Recuerda a las que estuvieron antes que su generación. Sabe que durante décadas no se les dió «la importancia esencial que tenían para los pueblos». Pero también que las cosas están empezando a cambiar. «Llevamos adelante proyectos pequeños, que se pueden manejar bien y que en muchos casos son ejemplos de éxito» por eso es tan importante que «se valoren por parte de las administraciones y crear referentes para la mujeres que vengan detrás». La falta en muchos casos de ayudas a estos pequeños proyectos desaniman a las que se lo están pensando. «Que sepan que no todo son las ayudas, que aquí los proyectos interesantes tienen futuro».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

Mila Díez es la presidente de Fademur (Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales). Para ella es imprescindible seguir dando pasos para consolidar el papel de la mujer en el mundo rural. «Ellas son las que tienen que decidir su destino». No sólo las que trabajan en el ámbito rural sino también las que viven en él. Para ello es imprescindible una mejora en los servicios que permiten la conciliación pero también en las infraestructuras y las telecomunicaciones.»No se pueden centralizar todos los servicios en las ciudades grandes porque además de ayudar a las mujeres en su día a día suponen un nicho de mercado de trabajo importante para ellas». Pequeñas empresas de servicios como residencias de mayores o centros de día serían una solución factible para ‘matar dos pájaros de un tiro’ en el mundo rural.

Y es que para Fademúr, «las mujeres tienen que tener los mismos servicios y las mismas posibilidades vivan en la ciudad o en el entorno rural». Para ello es importante impulsar su participación en la vida política de sus pueblos, visibilizar su trabajo y no cuestionarlo. «A una mujer en el entorno rural se le cuestionan cosas que nunca se haría con un hombre, parece que tiene que saber llevar un tractor o cargar con determinado peso, algo que no ocurre con ellos».

Pero no sólo de trabajo vive la mujer en el ámbito rural. «Son imprescindibles muchas cosas más como dotar a los municipios más pequeños de recursos en contra de la violencia de género». Y es que «en el ámbito rural los círculos son mucho más estrechos y pequeños y es más complicado salir de ellos».

Y sobretodo es importante que se hable de ellas y que se haga los 365 días del año. Para ello es «imprescindible la aprobación de un estatuto de las mujeres rurales como se está haciendo en otras comunidades».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top