Logroño estrena playa. Una playa gastronómica de primer nivel. Un lugar en el que relajarse a través de platos que se han creado en la Costal del Sol y que llegan a Logroño gracias a la feliz vuelta a casa del chef Ángel Urzay, que deja atrás su fantástica aventura en Martirio Limón para recalar finalmente en Divot, cumpliendo así el sueño culinario de Álvaro Mosquera, su gerente, que llevaba mucho tiempo tras los pasos de este chef riojano que ya cocina de nuevo en casa.
El Divot, si es que todavía no lo conoce el lector, es el nuevo restaurante del campo de golf de La Grajera. En esta isla climática, abierta a la naturaleza, ya huele a azahar, jazmín, limón… gracias a la cocina colorista, vibrante y sabrosa de Ángel Urzay, que se formó en la Escuela de Hostelería de Santo Domingo de La Calzada, en donde comenzó un viaje por la gastronomía que le ha traído de vuelta al hogar.
Se siente preparado, listo, en un gran momento creativo, para dejar huella en el Divot. Ángel Uzay es un impulsor de las nuevas tendencias vegetales apoyado en la cocina clásica en constante evolución. Llega tras su provechoso paso por Martirio Limón, un restaurante propio, que puso en marcha desde cero, y que le ha reportado grandes momentos de felicidad en uno de los epicentros de la mejor gastronomía española, y eso es mucho decir.

FOTO: Fernando Díaz
Martirio Limón, en pleno paseo central de Mijas Costa, se ha significado durante todos estos años por dos de sus grandes clásicos: la ensaladilla rusa y las patatas bravas, que alcanzan nuevos niveles gracias a la creatividad que despliega en su cocina el chef Ángel Urzay.
La trayectoria de Ángel arranca hace dos décadas en el Villa Cañas, los fines de semana, mientras se formaba en Santo Domingo. Tenía 18 años. Siempre supo que lo suyo era la hostelería, por eso hizo pastelería, hizo servicio, hizo cocina e hizo restauración. «Todos los cursos que había los completé porque siempre he tenido claro que quería dedicarme a esto. Y siempre he sentido que este mundo necesita de mucha formación para realmente estar a la altura».

FOTO: Fernando Díaz
Ha cocinado en el Casino de Logroño, en Portales 24, en Riscal… para iniciar un viaje vital que le ha llevado, de cocina en cocina, por Asturias, por Calabria y Turín, en Italia, «para conocer las dos cocinas tan diferenciadas de este país», hasta sentirse preparado hace algo más de seis años para arrancar su propio proyecto en Málaga. «Todo ha sido formación, una formación continua hasta viajar por casualidad a Marbella».
Pasó allí un verano con su hermano, «donde curiosamente comencé a trabajar en uno de los campos de golf más prestigiosos de la zona». Ahora, cocina de nuevo en un campo de golf, en La Grajera, hasta donde está trasladando todo este aprendizaje. «Vimos hace siete años un local que nos encantaba y que se alquilaba. Y dimos el paso de ponernos por nuestra cuenta». Habla con cierta añoranza de Martirio Limón, un buen restaurante costasoleño que cerró porque «fue imposible renovar su alquiler a un precio adecuado. Nos lo subían un 45 por ciento».
Ángel presenta una cocina informal, rica, sabrosa… colorista, y muy reconocible. Ya se puede saborear en Divot, «un lugar que vine a ver, que me encantó porque tiene un montón de posibilidades, y también por el interés de Álvaro de que estuviera aquí». Es el nuevo reto de Ángel Urzay, en casa: «Haremos un buen menú del día entre semana, para los fines de semana hemos creado una carta chula, realmente chula, y para grupos y eventos aquí se puede hacer de todo».

Las patatas bravas del Divot creadas por Ángel Urzay. FOTO: Fernando Díaz
Así, se puede degustar un menú del día con productos de temporada, de la zona, con los toques que ha desarrollado con tanto éxito en Martirio Limón. Y de cara a los fines de semana, ya en carta, veremos en Divot cómo se expresa este chef: «Queremos que la gente venga a comer y se divierta, que se lo pase bien».
«Lo que me gusta de Ángel es que con producto normales, de temporada, asequibles para todos los bolsillos, hace platos realmente divertidos, muy ricos, originales y que tienen una presentación fantástica». Álvaro Mosquera se muestra muy ilusionado con, por ejemplo, esa alubia verde carbonara con torreznos de Soria, o con el falso changurro, o con la tortilla vaga con espuma de Valentina y bacalao, con el tártar de tomate y aguacate, con la ensalada de tomate con naranja, o con la tarta de limón o el arroz con leche. «Al final, lo que estamos haciendo ahora en Divot es poner al alcance de los riojanos todas esas experiencias gastronómicas que hemos ido acumulando durante los últimos veinte años», reconoce Ángel, encantado por estar de vuelta en casa, por cocinar en La Rioja, en La Grajera, en Divot, para todos los riojanos.


