Soledad forzosa. No hay nada peor. La pandemia se llevó por delante muchos grandes momentos. Y la afición de la UD Logroñés sigue imaginando cómo hubiera sido de haberlo podido vivir. Es un pensamiento recurrente. No solo en la cabeza de los seguidores de esta entidad. También el club añora no haber podido vivir todos esos momentos que la pandemia le robó, sabedor de lo mucho que cuesta y lo complicado que resulta lograr el maldito ascenso.
A saber: haber celebrado ese 2020 el título de liga, haber tenido Las Gaunas llenas en ese playoff como campeón del Grupo 2 de la vieja Segunda B. No tuvo los corteos República Argentina hacia arriba, tampoco ese abrazo de gol, ni por supuesto el jolgorio hacia Murrieta. No tuvo vídeos e imágenes para el recuerdo. Ese tipo de documentos que provoca sonrisas años después. Nada. La soledad forzosa ha enterrado recuerdos vividos en cada cuarto de estar.
Y ya ha pasado un lustro, cinco años en los que la UD Logroñés, pese haber vivido grandes momentos deportivos, no ha jugado en Las Gaunas un partido de playoff. El asunto ha sido tan enrevesado que aquella ovación de casi 11.000 personas a un equipo que había perdido el pase a la final ante el Hércules fue la última que la afición le dio a su club en la disputa por un ascenso. Aquel UD Logroñés – Hércules fue el último duelo de playoff en Las Gaunas. Entonces nadie se podía imaginar lo que estaba por llegar.

Último partido de playoff jugado en Las Gaunas. | Foto: Eduardo del Campo
Una gran plantilla, una pandemia, una suspensión, una cancelación, un título de liga, un playoff a puerta cerrada, un ascenso histórico veinte años después, el Logroñés de nuevo en el fútbol profesional, sin Murrieta, sin abrazos, toda una liga a puerta cerrada… sin taquillas, sin ingresos, sin campaña de socios, sin que La Rioja pudiera presenciar sus credenciales ante el fútbol español como esa afición caliente y divertida que goza con su equipo. El equipo se escurrió por el sumidero del fútbol profesional en la más absoluta soledad. Plástico en el interior del estadio. Y fuera, dos mil personas trataban de insuflar ánimos a unos jugadores que no les conocieron en toda la temporada para ganar a Las Palmas y ver si la suerte acompañaba.
Cinco años han pasado del último encuentro de playoff con la UD Logroñés jugando como local. Será este domingo ante el Guijuelo, buscando un ascenso del todo inesperado por culpa de un descenso del todo sorprendente por muy justo que fuera. Cinco años para ver de nuevo a los aficionados en su estadio, planificando una jornada deportiva que les llevará hasta Las Gaunas. Porque, la Federación Española de Fútbol decidió llevarse el playoff de ascenso de hace dos temporadas hasta Ferrol. Así que los aficionados no pudieron estar con los suyos. Jugaron con poco más de doscientos seguidores en Ferrol. El resto, casi 5.000, apretados en el Palacio de los Deportes ante una pantalla gigante.

Fútbol en la distancia
Este domingo ponen fútbol, pero no en una tele o a través de la radio. Lo ponen en directo, con la gente dentro de su estadio, y los jugadores dando un paso adelante para seguir proyectando una idea deportiva que se ha topado con todas las piedras que se encuentran en un camino. La UD Logroñés no se ha saltado ni una, pero sigue adelante gracias a contar con lo más importante: la gente.
Se espera una gran entradas en Las Gaunas. El estadio sonará a eso, a estadio. Habrá más alma que plástico. La indiferencia no tiene espacio en este proyecto que trata de rearmarse de nuevo, de abajo hacia arriba. La cantera trabaja en las mejores condiciones y gana. El Promesas es campeón y esperar poder jugar la temporada que viene en Segunda Federación, de donde quiere huir el primer equipo, verdadero estandarte de este club. Ahora es un tapón que conviene liberar cuanto antes. Necesita pasar esta ronda ante el Gijuelo y jugar una nueva final.
De conseguirlo se celebrará, por supuesto. Son cinco años sin poder celebrar prácticamente nada a pesar de que han llegado los mejores momentos deportivos de esta entidad (también los peores). Esta tarde ponen de nuevo fútbol en Las Gaunas donde se espera vuelvan los abrazos de gol y muchos imágenes nuevas para el álbum del fútbol riojano.
El fútbol, en soledad, no merece la pena.



