La Rioja

Óptica Cornet: tres generaciones velando por la salud visual de los riojanos

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress

Camino de cumplir cien años, la andadura de la familia Rodríguez se remonta a 1929 cuando, el abuelo de Germán, por aquel entonces empleado de la óptica Eugenio Cadarso, se hizo cargo de uno de los negocios que a día de hoy es uno de los que más historia acumula en la ciudad. Después fue el turno de su padre y su tía, y desde hace unos años Germán está a la cabeza de Óptica Cornet (calle Porteles, 37).

Tres generaciones velando por la salud visual de todos los riojanos. Tres generaciones de auténtica vocación y profesionalidad. “Mi abuela me traía mucho a la óptica cuando yo era pequeño, y lo tuve claro desde siempre: yo continuaría con la saga familiar. Me encantaba ver la satisfacción con la que la gente salía de la tienda después de que mi abuelo, padre y tía hubieran solucionado sus problemas de visión”.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress

Recuerda con cariño su tiempo de estudiante en Alicante y cómo, en sus viajes de cooperación a Cuba, “revisábamos sobre todo a niños y personas mayores. Niños que nunca habían visto bien y les abrías otro mundo cuando les colocabas unas gafas. Eso me llenaba mucho y me convencía de que había elegido el camino adecuado”.

Y eso es lo que, a día de hoy, sigue siendo el ‘leitmotiv’ de la familia Rodríguez: aplicar todos sus conocimientos, tecnología y creatividad para mejorar la salud visual de cada uno de los pacientes que se acercan a Óptica Cornet. “Trabajamos duro para ofrecer un trato especializado e individualizado. Tratamos a las personas como nos gustaría que nos trataran a nosotros, como uno más de la familia. La experiencia es un grado, así que sabemos qué es lo mejor para cada paciente, y eso es lo que le damos”, explica Germán.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress

Las campanas de La Redonda avisan que son las 10 horas y Germán padre ya está entrando por la puerta del establecimiento. A sus 78 años sigue en activo como autónomo. Delega trabajo, pero sigue al pie del cañón, mantiene la relación con los clientes y continúa haciendo arreglos de relojería, un plus que ofrece Cornet en unos tiempos en los que se antoja difícil cambiarle la pila a un reloj.

Desde que Germán (padre) empezara en Cornet el mundo de la óptica ha evolucionado mucho. “De la noche a la mañana”, apostilla su hijo. “Antes era todo mucho más manual, más artesanal, tanto la fabricación de las lentes oftálmicas como la adaptación a las gafas. Siempre hemos tenido un taller de montaje propio y recuerdo que antes había que hacer una plantilla, primero de cartón, luego de plástico, que golpeaba contra una máquina que tenía el sensor para que cortara con lentes de vidrio, que por cierto pesaban horrores, se caían y se partían”.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress

Luego vinieron las lentes orgánicas, menos pesadas y más cómodas y a la hora de adaptarla a las gafas el trabajo es menos laborioso. “A nosotros nos llegan en bruto pero con las nuevas tecnologías todo es mucho más rápido y nos permite hacer formas de lo más inverosímiles. Es más, el contar con el taller de montaje propio nos confiere mayor autonomía a la hora de realizar las gafas, con un servicio rápido y eficiente, por el que podemos entregar las gafas, incluso progresivas, en 48 horas”.

Porque, como bien recalca Germán, “hay que adaptarse a los tiempos para asegurar a nuestros pacientes lo mejor de lo mejor”, y eso pasa por una constante inversión en formación e innovación. Además, en varias ocasiones, Cornet ha sido seleccionada por varios proveedores nacionales e internacionales para llevar a cabo una serie de investigaciones y estudios entre sus clientes que sirven para mejorar el servicio y la calidad.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress

Con el objetivo primordial de solucionar los problemas visuales de las personas, esta reconocida óptica forma además parte de Natural Optics, una sinergia de ópticas independientes de todo el país que colaboran entre ellas para garantizar y asegurar la salud de sus pacientes.

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