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La SD Logroñés desciende a Segunda Federación

Foto: SD Logroñés

Era cuestión de tiempo. Después de caer ante el Nàstic (2-1), los blanquirrojos han oficializado su descenso a Segunda Federación. Con 29 puntos, el bloque entrenado por Aitor Larrazabal, que tal y como aseguró no ha querido seguir de cara al curso que viene, ya no puede alcanzar al Sestao River (38). Un desenlace esperado después de una campaña que ha devorado a tres entrenadores (Jordi Fabregat, Andrés García y Larrazabal) y a un director deportivo (Juanma Barroso). En definitiva, casi todo ha salido al revés y ha acabado con la pérdida de categoría tras tres campañas en Primera Federación. La novena posición dejada por el tándem Raúl Llona-Miguel Chocarro se ha malogrado un año después.

Todo comenzó durante el pasado verano, con una necesaria reestructuración deportiva al no poder mantener al staff técnico que le había deparado dos permanencias de forma consecutiva en la tercera categoría del fútbol español. Llona se marchó a la Cultural Leonesa y Chocarro, a la dirección deportiva del San Fernando. En su lugar llegó el director deportivo Juanma Barroso, cuya apuesta personal fue Jordi Fabregat. Ambos diseñaron una plantilla totalmente renovada, donde solo Gexan, Paredes y Manny continuaron -pese a que anunció que la idea era que siguieran “siete u ocho” jugadores de la temporada anterior-, más la subida al primer equipo de Oriol Martí. El resto, futbolistas nuevos, como los atacantes Rubio (lesionado de larga duración muy pronto) y Escobar, el mediapunta riojano Dani Garrido, el veterano centrocampista Javi Castellano o los centrales Murua y Aurtenetxe. En definitiva, una renovación arriesgada que ha resultado del todo fallida para un club que no ha podido crecer económicamente, con una masa social fiel pero escasa para ser competitivo a este nivel deportivo.

Foto: Nàstic de Tarragona / Partido donde se ha oficializado el descenso

Con el descenso del Calahorra y la UD Logroñés a Segunda Federación, la SD Logroñés afrontó la presente campaña como el equipo masculino mejor clasificado del fútbol riojano. Una realidad deportiva que no se ha traducido en un liderazgo en las asistencias al Municipal de Las Gaunas, pues la entrada media, en torno a los mil espectadores según los datos del club, se ha quedado muy lejos de la registrada por el otro club de la ciudad, la UD Logroñés, que promedia 2.801 aficionados en sus encuentros ligueros, con picos de asistencias cercanas a los 4.000 espectadores para los partidos destacados de su temporada en Segunda Federación.

En lo deportivo, Fabregat arrancó la temporada con tres victorias en cuatro partidos, pero una racha de tres derrotas seguidas le sacó del puesto en la jornada 7. Un cese prematuro del que Barroso reconoció que no solo se debía a cuestiones deportivas, sino que había perdido la confianza de una parte de la directiva. Eso supuso el primer golpe al supuesto liderazgo en el ámbito deportiva de Barroso: su apuesta personal solo le duró siete partidos. El club apostó por Andrés García, del que se valoró su juventud, su modelo de juego y su conocimiento de las nuevas metodologías deportivas. Pero sin haber entrenado nunca en Primera Federación.

Andrés García da instrucciones / Foto: SD Logroñés

García se mantuvo en el puesto durante nueve jornadas, en las que cosechó tres triunfos, un empate y cinco derrotas. Obtuvo resultados fuera de casa, con triunfos ante el Real Unión y el Teruel. Sin embargo, una mala racha de tres derrotas en casa, ante la Real Sociedad B, el Celta Fortuna y el Nàstic, acabó condenándole a la destitución. Más allá de las cifras, 10 de 27 puntos en juego, las sensaciones no eran nada buenas y el equipo empezó a meterse en un círculo vicioso que quiso romper. Los futbolistas sentían presión y a raíz de ello, cometían errores impropios. Cuando Andrés García se fue, en la jornada 17, la SDL era decimoquinta (19 puntos), uno por encima del descenso.

Esa etapa estuvo marcada además por la polémica surgida en torno a la rescisión de contrato del futbolista Edu Martínez, ocurrida a finales de octubre. En este medio, su representante Egoitz Basurto afirmó que su despido no fue legal. Una versión que la Sociedad desmintió, argumentando que el club sí comunicó a Martínez esta circunstancia -vía burosms- y que tras “24 horas de silencio” de jugador y representante, anunciaron la rescisión en su web. En su lugar llegó un Jannick Buyla que no duró ni tres meses. Implicado en un presunto caso de amaño de partidos, la SD Logroñés extinguió su contrato en enero.

Aitor Larrazabal, el peor en números

En una situación complicada, la SD Logroñés recurrió al vizcaíno Aitor Larrazabal para tratar de enderezar el rumbo. Sin embargo, el vizcaíno ha registrado unos guarismos pírricos: solo un triunfo, seis empates y doce derrotas en diecinueve encuentros. 10 de 57, unos números que han hundido a un equipo ya dubitativo. “Eran futbolistas más genuinos al principio de la temporada”, auguró el vizcaíno, que no ha sido capaz de elevar la moral de los suyos. Llegó durante las pasadas Navidades y tuvo que afrontar la salida de Toni García, por petición del jugador, que decidió bajar un peldaño para jugar en un equipo de Segunda Federación con más capacidad económica. El club decidió acudir al mercado de fichajes.

En esa ventana llegaron futbolistas como Schmerböck, Ferni, Conejero, Salado o Miceli. “Somos el club que mejor mercado de invierno ha hecho”, aventuró a señalar Juanma Barroso. Sin embargo, ninguno de ellos ha aportado un toque diferencial; es más, los resultados empeoraron irremisiblemente. Una dura derrota en Tajonar recibió a Larrazabal y a partir de ahí, tuvieron que pasar ocho encuentros para que llegara su primer triunfo, ante el Arenteiro (1-0). Un pequeño oasis, un manantial en medio de un inmenso desierto. Para muestra, el hecho de que no haya llegado otra victoria para el entrenador vasco después de esa. Han pasado ya diez partidos donde la cosecha ha sido de tres puntos. Sin gol, con errores flagrantes en defensa y sin consistencia.

La última bala, a contracorriente, fue la destitución del director deportivo Juanma Barroso por la mala planificación deportiva, y la contratación de un gerente Javier González. En su presentación, el de Portugalete afirmó creer en la permanencia. 42 días después, anunció la salida de Larrazabal al final de temporada -días después el técnico aseguró que  había sido él que había decidido no seguir la temporada que viene- y “el ascenso directo” desde Segunda Federación, eso sí, con una deuda entre “los 50.000 ó 60.000 euros” y una reducción presupuestaria para el curso que viene cercana “al 50 por ciento”, con la duda de si el club jugará o no en Las Gaunas, por el coste de su alquiler.

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