Sucesos

Cuzcurrita, entre el miedo y las dudas: «¿Y si el asesino está entre nosotros?»

La tranquilidad habitual de Cuzcurrita, un municipio que no llega a los quinientos habitantes, se ha visto estos días empañada por el trágico suceso que les despertó este pasado lunes, cuando poco a poco todos los vecinos del pueblo se fueron enterando del asesinato de Guillermo Castillo, al que todos definen como un hombre afable, muy alegre y dedicado a su trabajo en el restaurante, pero también en las tierras que tiene en la zona.

Muchos fueron los que se acercaron a la Travesía de la Posada esa misma mañana para certificar que lo que iba corriendo a través de llamadas y WhatsApps era cierto. Para esa hora la Guardia Civil ya había acordonado toda la calle. Aún están precintados tanto el restaurante como la casa de Guillermo, donde la Guardia Civil sigue trabajando sin descanso para localizar pruebas que ayuden a esclarecer lo ocurrido y capturar a sus responsables.

«Dicen que hay muchas huellas, pero es que por esa casa entraba mucha gente: trabajadores, conocidos…», comentaba una vecina después del pequeño homenaje que le han rendido este jueves en la Plaza del Ayuntamiento para, además, condenar «enérgicamente» el trágico suceso.

«Aquí todos tenemos nuestras hipótesis, pero hasta que no diga nada la Guardia Civil es mejor mantenerse callado», comenta otro de los vecinos. «Mi teoría es que fueron a robarle y se les fue de las manos, posiblemente porque los conocía», comentaba en el bar de la plaza otro vecino.

Es quizás por esas cábalas que corren libremente por las calles del municipio que el miedo se ha trasladado hasta los vecinos: «Es difícil pensar que esto lo haya hecho alguien a quien podemos conocer».

Todos aguardan a que comience a saberse algo de la investigación: «De momento nos han dicho que la zona va a estar precintada hasta el domingo porque siguen buscando pruebas». Así también lo confirmaba su hija, Yolanda: «He hablado esta mañana con el forense y me ha dicho que lo están haciendo todo con mucho cuidado para no perder ninguna pista».

Encerrado con llave en una despensa

Al margen de pesquisas oficiales, los vecinos especulan sobre lo que pudo ocurrir. «El chico que trabaja para él en el campo es el que vio la sangre y llamó para advertir que algo raro pasaba; nadie ha visto su cuerpo más allá de la Guardia Civil, porque estaba encerrado con llave en una despensa», cuentan otros vecinos, subrayando que «lo más raro es que la puerta no estaba forzada».

Nadie puede dejar de hablar de otra cosa en el municipio. Lo intentan, pero es imposible. A cada conversación que no tiene que ver con el suceso le acompaña un comentario sobre qué es lo que pudo pasar: «El domingo el pueblo estuvo lleno hasta la bandera, vinieron muchos vascos».

Todos quieren lo mismo, «que esto se esclarezca pronto para poder estar tranquilos, porque ahora tenemos miedo. ¿Y si el que ha sido está entre nosotros?», no dejan de preguntarse. Sólo quieren que vuelva la tranquilidad habitual al municipio.

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