La Rioja

La Rioja ‘vaciada’ se llena en verano

Los pueblos riojanos multiplican su población en verano

«¡Qué gusto da estar en Logroño estos días, no hay nadie!» Puede que hayas escuchado más de una vez esta frase. Y es verdad, los datos muestran que en julio y agosto las ciudades más grandes se ‘vacían’ mientras que las localidades más pequeñas se van llenando. Pasa en todo el país y también en La Rioja.

Así lo reflejan los datos de desplazamientos en julio y agosto de 2019 y 2021, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en una nueva estadística experimental basada en los datos de posicionamiento de teléfonos móviles. Los resultados publicados por el INE muestran los desplazamientos nacionales e internacionales de los turistas en los tres últimos años incluso a nivel municipal.

Analizadas las medias del último verano antes de la pandemia, 2019, y el de 2021, cuando el turismo, aún con restricciones sanitarias, comenzaba a recuperarse, los números son cuanto menos curiosos. De las veinte localidades con más habitantes de La Rioja, diez pierden vecinos a lo largo de los meses de julio y agosto. El resto de municipios riojanos ganan población, algunos de una forma espectacular durante los meses estivales.

Comencemos con los municipios que se vacían durante el verano. El que más población pierde es Logroño. La ciudad emite un total de 143.056 turistas y son 73.639 personas las que llegan durante esos días a la capital. Así, las calles de Logroño pierden un 46 por ciento de población a lo largo de esos meses. Muchos se van de vacaciones, sí, pero otros se refugian en los pueblos de la región para pasar el verano.

Calahorra también pierde población esos meses veraniegos. Son un total de siete mil vecinos los que pierde la segunda población en número de habitantes de La Rioja lo que supone un 28 por ciento de su población total.

Arnedo, Lardero, Villamediana, Autol o Rincón de Soto son otros de los municipios que ven como sus calles se vacían en los meses de verano. Y es que de las cabeceras de comarca sólo dos aumentan su población en los meses estivales. Son Haro y Cervera, que una en mayor medida que la otra ven cómo el número de vecinos en estos meses aumenta.

Si un municipio es receptor tradicional de turistas en los meses de verano es Ezcaray. El municipio, de poco más de dos mil habitantes, multiplica su población por ocho en los meses de verano. Más de 18.000 turistas disfrutan de sus recursos naturales y gastronómicos en julio y agosto y son poco más de mil los que abandonan sus calles para pasar el verano en otro lugar.

Pero, sin lugar a dudas, son los municipios más pequeños los que ven incrementada de forma exponencial su población en verano. Municipios como Tirgo, Cihuri o Bañares, que multiplican casi por 20 su población.

Neftalí Isasi, alcalde de Cihuri, sabe cual es el secreto. Su municipio pasa de los 184 habitantes de todo el año a los  casi 3.300 con los que cuenta en verano. «Hace tres décadas Cihuri estaba abocado a ser uno de esos municipios de la España vaciada», asegura. «Se hizo el Plan General, el municipio se convirtió en un lugar atractivo para hacer nuevas edificaciones que se fueron llenando como segundas viviendas de muchas personas de La Rioja pero también del País Vasco y de Madrid», cuenta. Ahora el municipio sobrevive gracias a estas personas que llegan en verano. Un turista familiar que en su mayoría tiene casa allí y que sobrelleva el verano en un lugar mágico para pasar las vacaciones.

«Es verdad que hay que multiplicar los servicios en esta temporada», cuenta ejemplificando el tema de los contenedores que se duplican cuando llegan estas fechas. «Pero es igual de verdad que el 75 por ciento del IBI en el municipio llega de estas viviendas de segunda mano y eso nos permite ofrecerles a los vecinos de todo el año servicios que de otra forma sería imposible tener». Todo ello con una convivencia entre los vecinos que viven allí todo el año y los que llegan en verano «absolutamente extraordinaria».

Pero no son estos los únicos municipios que aumentan su población en verano. La tendencia es general en todos los pequeños municipios riojanos. Aguilar, por ejemplo, multiplica su población por diez, Cuzcurrita por quince y Bañares pasa de sus 220 habitantes a los casi cuatro mil. Lo que algunos conocen como la España vaciada se llena en los meses de verano.

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