La Rioja

Guarderías y hoteles caninos en verano: terapias, piscinas y muchos mimos

Guardería Riverarce

Si ya de por sí es difícil planificar unas vacaciones, las familias que cuentan con mascota encuentran muchos más condicionantes. En los últimos tiempos han aumentado los alojamientos turísticos en los que se aceptan animales, pero todavía siguen siendo insuficientes. Ubicar a alguien dispuesto no solo a alimentar a tu perro, sino a jugar, darle cariño y atender sus necesidades, ya sean amigos o familiares, cada vez se antoja más complicado. Por ello, las guarderías caninas son la mejor alternativa para los periodos festivos.

«Para la mayoría de personas, su perro es un integrante más de la familia, y cuando tienen que ‘dejarlo’ buscan sobre todo un buen trato personal y buenas instalaciones. En este sector hay mucho intrusismo y no vale solo con que te gusten los animales. Para cuidarles se requieren muchos conocimientos y formación, y eso es lo que más valoran los responsables de los animales que llegan a Riverarce«, explica Raúl Rivera, dueño de esta guardería, centro de adiestramiento, terapia y peluquería canina.

Hotel canino La Burra Lola

Laura García, comunicadora, terapeuta animal y responsable de la residencia canina La burra Lola, también destaca el trato «muy» personalizado que busca la gente para sus animales. Además, «la limpieza es fundamental, las buenas instalaciones y los cuidados que tienen los perros: cuánta atención tiene al día, cuántos paseos dan, que cuenten con grandes zonas de esparcimiento y que la alimentación sea de alta calidad».

Instalaciones de calidad

Este hotel de lujo situado en San Vicente de la Sonsierra cuenta con 38 habitaciones, individuales y dobles para perros de la misma familia. «En cada una tienen su terraza exterior, su cama y todo lo necesario para que las familias no tengan que traer muchas cosas de casa». Riverarce por su parte presenta 50 habitaciones individuales y dobles, siempre que los animales sean del mismo propietario, «todas climatizadas y con bebedero automático. La idea es que nunca les falte agua y comida y tengan en todo momento una temperatura óptima».

Las familias se van de vacaciones, sí, pero los perros también lo hacen. «Nuestro objetivo es que cuando vuelvan a nuestras instalaciones lo hagan moviendo el rabo y rascando la puerta. Para el animal es traumático estar encerrado todo el día y, habitualmente y por la rutina que llevamos todos, suelen salir a la calle dos horas como mucho. Aquí están sueltos 8 o 10 horas al día con sus cuidadores, jugando e interactuando con otros perros siempre que se pueda y con permiso de los dueños. Contamos con 17.000 metros de parques ajardinados con sombra, un parque con piscina… Los perros salen y en ese momento se hace su habitación y se desinfecta», explica Raúl.

Guardería canina Riverarce

En La burra Lola los días de vacaciones también se disfrutan, sobre todo, al aire libre. «Por las mañanas salimos por turnos a los diferentes parques que tenemos para que hagan sus necesidades y se liberes; después desayunamos y volvemos a salir de paseo. Se echan la siesta y por la tarde vuelven a salir un par de veces o tres. Durante los paseos les estimulamos mucho con juegos, tienen piscina en cada parque para que se refresquen, hacemos grupos de perros para que socialicen y, por supuesto, les damos muchos mimos».

La adaptación

Como bien subraya Rivera, el vínculo afectivo con el dueño no se puede sustituir por nada, «y nosotros no lo pretendemos, solo queremos que no sean tan sensible al cambio, tengan una estancia agradable, disfruten y estén en perfectas condiciones». Y es que es muy importante que los animales equilibren sus emociones para que así lleven mejor la separación de su familia. «En nuestra residencia utilizamos mucho la aromaterapia, la musicoterapia, flores de Bach y orquídeas del amazonas, les damos masajes relajantes, baños con champús naturales… Todo con el objetivo de tratar los posibles problemas de miedo y ansiedad».

Hotel canino La Burra Lola

Durante el periodo estival, la estancia media en estos centros va de 7 a 15 noches, «pero en Riverarce no ponemos límite de días». Lo que sí recomienda Laura es que, antes de quedarse tantos días, prueben un día «de manera gratuita» la guardería de día para que el animal conozca el centro y a sus profesionales y sepa que su familia va a volver a buscarles. «La adaptación es muy importante y es mucho más fácil que se queden con personas que ya conocen. Una vez aquí y con nuestras terapias, les transmitimos calma y relajación, y a esto también ayudan los perros que tenemos en acogida durante todo el año. Ellos son los encargados de transmitir a sus compañeros que aquí se está bien. Se crea una energía muy chula».

Tanto Raúl como Laura coinciden en no dejar a tu animal en un lugar sin antes haberlo visitado y conocido a los profesionales que van a pasar esos días con los animales. «Eso da mucha tranquilidad». La seguridad, bienestar y lujo corren a cargo de La burra Lola y Riverarce, y si todavía viajas con cierto remordimiento, «a través de Whatsapp mandamos fotos, vídeos e información de cómo están las mascotas». ¿El objetivo? que tanto las familias como sus animales disfruten de un merecido descanso.

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