Han sido muchas las generaciones de calagurritanos que han ‘pasado’ por sus manos y que han sentido la pérdida de Domingo Armas, quien fallecía el pasado sábado en su localidad natal, Cañas, a los 80 años. Un hombre amante de las tradiciones calagurritanas que presidió durante años la Cofradía de Los Santos Mártires, con la que aún mantenía una colaboración estrecha. Con el paso de los años se había convertido en uno de los encargados habituales de ‘pasar’ a los niños por los Patronos locales cada 3 de marzo y cada 31 de agosto, con una delicadeza propia de aquél que sabe de la importancia de ese evento para las familias de los más pequeños. Siempre con una sonrisa, a pesar de los llantos de algunos de los pequeños al pasar por sus manos.
Había comenzado a trabar las reliquias de los Santos allá por 1958 e intentaba hacerlo al menos una vez al año como forma de mostrar su devoción por los patronos calagurritanos, una tradición que dejó por herencia a su hijo y sus nietos. Durante su mandato como hermano mayor de la cofradía se llevó a cabo la restauración de las reliquias y se impulsó la rehabilitación de la capilla dedicada a los patronos en la catedral calagurritana.


