La Rioja

«Alcalde, ¿dónde dejo mi coche?» La nueva zona verde divide a vecinos y comerciantes

Las nuevas plazas de aparcamiento dividen a vecinos y comerciantes de Logroño

Para gustos los colores y el verde se ha puesto de moda en Logroño. A partir de esta semana la ciudad ha duplicado sus plazas de ‘zona verde’ con el fin de «mejorar la oferta de aparcamiento en superficie, incrementar la rotación y dar mayor servicio a las necesidades de los usuarios y comerciantes». Así define el concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, Jaime Caballero, el nuevo servicio de regulación.

854 nuevas plazas del color esperanza que tienen a comerciantes y vecinos divididos. «Para los residentes es un faena muy grande porque les han quitado muchos aparcamientos y en esta zona no es que haya precisamente un gran número de garajes», afirma Pilar, propietaria de un local de la calle Menéndez Pelayo.

Pero también tiene un comercio y ahí la cosa cambia. «Si pensamos en los negocios de la calle y en los comerciantes, el punto de vista es otro. De esta forma se mueven más coches, lo que nos beneficia porque hay sitios donde se puede parar, bajarse y comprar, que antes era imposible. Aunque, concretamente en esta zona, no hay mucho comercio que digamos». El clamor popular va más allá y mientras Pilar responde, otra vecina añade con cierta ironía: «Les está quedando precioso, pero que aprovechen para arreglar la calle que está llena de agujeros».

Para el Ayuntamiento de Logroño, la política de estacionamiento es uno de los ejes principales en la estrategia de movilidad de una ciudad, pero, «¿se puede saber con quién han contado para hacer todo esto?», pregunta un vecino de la calle Huesca, justo a la altura del colegio de Jesuitas.

«Quieren sacar dinero de todos los lados. Siempre es achuchar y achuchar, eso sí, sin consultar antes». Este vecino lleva muchos años viviendo en la zona y «he visto muchos gobiernos pasar. Entiendo que tienen que hacer su trabajo, pero que lo hagan con cabeza y con el pueblo». La respuesta a la pregunta de si la zona verde beneficia o perjudica vuelve a repetirse: «Hay mucha gente que todavía no tiene garaje y tienen que aparcar en la calle, como los que trabaja en negocios por aquí y ahora se van a tener que ir a aparcar mucho más lejos. Porque esa es otra… Logroño no tiene espacios públicos propiamente para aparcar».

Este servicio de regulación cuenta con nuevos terminales conectados en tiempo real con los que tanto el Ayuntamiento de Logroño como la Policía Local recibirán toda la información y se integrará en la plataforma de gestión Smart Logroño. También mantendrán la expedición del ticket y la función de anulación de denuncia. «Está claro que todo lo que conlleve pagar no le gusta a nadie», mantienen desde la carnicería Juan Carlos. Pero para su negocio, «esto va a beneficiar, porque en esta zona aparcaban coches más de tres y cuatro meses y no se movían».

Marisol tiene su comercio enfrente de Jesuitas y, depués de hablar con los vecinos y compañeros estos días, la conclusión no varía. «Estamos en una zona que tiene muy pocas plazas de aparcamiento propias a los edificios y la gente no puede aparcar y está ‘que trina'». Esta emprendedora también reconoce que para su negocio la zona verde es un acierto porque «mis clientes pueden parar, comprar tranquilamente y marcharse sin tener que arriesgarse a una multa por estacionar en doble fila».

Es lo que tiene trabajar en un comercio, que los vecinos «se desahogan contigo y el sentir más general es que ‘a este Ayuntamiento no le queda mucho, que esto es una locura y que están destrozando Logroño'». Marisol lo tiene claro y aprovecha estas líneas para traslada al consistorio su parecer: «No busques ser la ciudad más bonita sin dar soluciones a los problemas que ya hay. Es más, no causes más problemas».

Nunca llueve a gusto de todos y en esta ocasión, vecinos y comerciantes están divididos, pero siempre hay un punto en común, en este caso «la falta de alternativas en la ciudad para aparcar». Sea como fuere, esta zona verde ya se ha puesto en marcha a través de la tarjeta de residente y comerciante que se fijará en 36 euros y la tarifa de tarjetas especiales en 12 euros, ambas de carácter anual.

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