La Rioja

«Cuando más sufrieron mis hombres fue mientras mantuvimos una actitud preventiva»

La segunda sesión del juicio por los disturbios de Logroño del 31 de octubre de 2020 ha estado marcada por el testimonio de una docena de los policías que contuvieron los altercados y procedieron a la detención de los ocho jóvenes que se sientan en el banquillo de los acusados por estos hechos.

De especial valor ha sido la declaración del jefe del operativo de la Policía Nacional, que ha recordado cómo en torno a las ocho de la tarde de aquel día «había unas 500 personas en el centro del Espolón y justo en el momento de empezar la concentración comenzaron a emitir cánticos y a encender bengalas». «No pasaron ni cinco o diez minutos cuando se desplazaron hacia nosotros y nos lanzaron petardos y piedras en primera instancia», recuerda el agente, subrayando que los manifestantes «nos atacaron directamente».

Al constatar que «cada vez arrojaban objetos de manera más contundente» y que «empezaron a tirar palos y alcantarillado», el jefe del dispositivo ordenó a sus hombres «que avancen solo hasta la acera de enfrente» en actitud preventiva y para parapetarse con las copas de los árboles que estaban recibiendo.

De hecho, en los momentos previos a las cargas policiales fue cuando los policías recibieron más impactos de objetos lanzados por los manifestantes. «Un palo impactó en mi casco y la punta me dio en el brazo izquierdo; un objeto contundente me dio en el muslo y una media alcantarilla de las que lanzaron me impactó en la pierna», ha relatado el agente, defendiendo el procedimiento seguido antes de emplear la fuerza para disolver la manifestación: «Disparamos salvas para seguir desalojando a más gente y cuando, aun así, nos seguían arrojando cosas iniciamos la carga policial».

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