Firmas

El desierto de La Merced

El PP camina por el desierto. El PSOE camina por el desierto. Ahora que nos estábamos quitando el fascismo del cuerpo, descubrimos en el Parlamento que los dos principales partidos van sin rumbo por la arena, suponemos, en algún paraje entre Calahorra e Igea. Es lo más parecido que tenemos al desierto de Tabernas en Almería, donde la muerte tenía un precio y todo ocurre por un puñado de dólares.

El descenso del nivel de contagios de COVID-19 ha traído un aumento del nivel de tensión política al antiguo Convento de La Merced este jueves, aunque todavía está calentando a fuego lento a la espera de tomar verdaderas posiciones. Sin elecciones a la vista hasta mayo de 2023, los próximos congresos regionales de PP y PSOE comienzan a vislumbrarse en el horizonte de nuestro desierto institucional.

En medio mitad, que decimos en la tierra con nombre de vino, un oasis formado por los dineros europeos. El fondo ‘Next Generation’. Aunque estemos en la cuna del castellano también sabemos inglés. Todavía no sabemos si en ese vagar por el desierto del que se acusaban los diputados de PP y PSOE habrá un maná, aunque de encontrarlo tendríamos al delegado de la Presidencia para el Plan de Transformación dispuesto para la acción. Cuatro proyectos en el cinturón, desconocemos por el momento cuántas balas en la recáma.

En clave interna debemos comprender los reproches lanzados desde el atril este jueves. De exconsejeros a consejeros y viceversa. No nos sale un programa de televisión en Mediaset de milagro. Las horas de duración, al menos, ya las cumplen. Alfonso Domínguez (PP) ha abierto fuego diciendo que a La Rioja no vino la semana pasada el ministro de Fomento sino el secretario de Organización del PSOE para poner orden entre el revuelto patio de Martínez Zaporta.

El poder de José Luis Ábalos. Ministro por las mañanas, secretario de Organización por las tardes. Igual que cuando nuestro Titín III se metió a concejal en el Ayuntamiento de Logroño y dijo en una entrevista que él era Augusto por las mañanas y Titín por las tardes. «Vino para decirle al señor Ocón que ya le vale. Que lo deje, que ya le sacaron del Gobierno a él y a los suyos. Que la que ahora manda es Concha Andreu y que aprenda de primero de militancia», ha dicho Domínguez.

En esas debe andar el bueno de Paco, rebuscando entre los apuntes que tomaría cuando todavía no pintaba canas en su Arnedo natal para repasar su «primero de militancia», aunque suponemos que mejor pudo repasarlos con más ahínco en una comida, según se rumorea en el pequeño Logroño del poder, que mantuvo con Ábalos. Por el momento, nulos detalles de la misma han trascendido a los avezados plumillas de la crónica política.

Y como la cosa ha ido de reproches internos del contrario, como si no hubiéramos visto ya bastante en la función del 2017 en Riojafórum, el consejero Pablo Rubio le ha contestado a los populares que «están atravesando el desierto» y que «ahora mismo no encuentran su camino». Ese recadito para Domínguez, premio al mejor orador de la jornada, aunque el más irónico ha ido para Alberto Bretón. «No sé si usted se propone como Moisés, pero al final Moisés no llegó a la tierra prometida».

Calientan los debates internos desde la bancada contraria, conscientes todos en el antiguo Convento de La Merced de que ahora mismo es más fácil explotar la debilidad del rival que la fortaleza propia. A falta de definir los líderes del mañana en ambos partidos, al menos ya sabemos en qué punto se encuentran ahora PP y PSOE: un paraje desértico entre Calahorra, Arnedo e Igea, donde Concha Andreu, Francisco Ocón y Alberto Bretón vagan a la espera de encontrar su camino. Los demás esperaremos en los bares, que ya están abiertos.

Subir