Por tercera ocasión desde que el Gobierno regional adoptase las restricciones más severas desde la pasada primavera para contener la transmisión del coronavirus, la hostelería y el comercio se han echado a la calle para clamar por la reapertura de sus establecimientos o, en su defectos, ayudas que compensen la «expropiación» de su actividad.
Bajo el lema ‘La Rioja va a pitar, queremos trabajar’, decenas de coches han recorrido las calles de Logroño (y otras localidades como Calahorra, Haro, Arnedo, Alfaro, Rincón de Soto, Autol, Aldeanueva de Ebro, Nájera, Navarrete o Santo Domingo de la Calzada) para protestar por un cierre que se prolonga ya durante tres semanas y los próximos diez días (salvo que el Gobierno levante antes las restricciones previstas hasta el día 23).
Convocados por Hostelería Riojana y la Federación de Empresas de La Rioja (FER), la movilización ha sido secundada por otros de los sectores afectados por las restricciones como las peluquerías. La marcha logroñesa ha comenzado a las seis de la tarde en las piscinas Cantabria y ha concluido una hora después en el Paseo del Espolón, donde los portavoces del colectivo han exigido ayudas directas para todos, «no sólo para unos pocos».
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