Educación

«La Ley no establece que el criterio de elección de centro sea la demanda social»

«El proceso sigue abierto. Continuamos recogiendo todas las intervenciones que nos llegan y calculamos que en el mes de abril podremos presentar el documento definitivo que regule la próxima fase de escolarización». Así lo ha afirmado el consejero de Educación, Pedro Uruñuela. Actualmente el Gobierno está integrando distintas opciones planteadas que «han llevado a modificar algunos puntos concretos».

Ante cualquier polémica, Uruñuela ha dejado claro que «ni nosotros como comunidad autónoma ni la propia Ley establece que el criterio de elección de centro sea la demanda social». El proyecto redefine el sistema de acceso a los centros y dota a la Administración la concesión absoluta de las plazas escolares, «esto es lo que establece la Ley Orgánica, y es de obligado cumplimiento. Lo fundamental es garantizar el derecho a la educación y muchos problemas vienen por quienes entienden que, de alguna manera, va a cambiar la situación de escolarización».

Zonificación, ventanilla y bombo único

El consejero ha desmentido que vaya a haber dos zonas de escolarización. El propio decreto «reconoce el derecho a los padres a elegir centro, pero establece criterios para que, cuando haya más demanda que oferta, se aplique de una forma equitativa la decisión de las familias. El derecho a elegir el centro no es una bandera de la concertada, sino que está recogida en la propia Ley».

Uruñuela sostiene que la libre elección está desembocando en resultados en los que en la misma zona puede haber colegios con un 60 por ciento de alumnado inmigrante frente a otros que registran menos de un 5 por ciento. «La Ley evita que en la medida de lo posible haya centros que aceptan y tiene un número de alumnos que cuentan con necesidades específicas para su educación y deben ser atendidos por todos aquellos colegios e institutos que reciben fondos públicos. Esto no deja de ser un servicio público y por tanto hay que garantizárselo a toda la población. En Logroño hay colegios ‘gueto’ y eso no puede ser. Queremos que se acepte a todos los alumnos por igual para mantener esa equidad y en lugar de concebirlo como un problema, como hacen algunos, se debe ver como una oportunidad para demostrar que los centros cumplen con un servicio público y esencial».

Además, el nuevo proyecto contará con el sistema de ventanilla única, una oficina que gestionará todas las peticiones de escolarización para distribuirlas entre los diferentes colegios. «Con ello se corregirá la acumulación de alumnos en determinados centros».

Por otra parte, se introduce el criterio del bombo único, a través del que se hará una baremación para adjudicar centro en base a los criterios de la LOMLOE (número de hermanos y centro donde estudian, proximidad al domicilio o al lugar de trabajo de los padres, renta familiar, alumnos nacidos en partos múltiples, la monoparentalidad o el reconocimiento de la condición de víctima de violencia de género). Además, «en todo el proceso de escolarización se van a mantener dos plazas para la escolarización de alumnos con necesidades específicas, por ejemplo para aquellos que se incorporan a mitad de curso».

Líneas para el próximo curso

Ante la incertidumbre de si sobrarán o no líneas al comienzo del próximo curso, Pedro Uruñuela ha explicado que se están estudiando las distintas zonas en las que puede organizarse la enseñanza en Logroño capital. «Vemos que hay algunas en las que hay un número muy bajo de alumnos y otras que se encuentran con 33 niños y niñas para 140 plazas».

Lo que el consejero ha garantizado es que «nos vamos a reunir con todos los directores afectados, tanto de la pública como la concertada, con el fin de explicarles que hay que reducir el número de plazas y en qué datos nos basamos. No va a ser una imposición, sino que vamos a intentar hacerles ver que no es una irracionalidad».

Además, Uruñuela ha subrayado que esta reducción «no debe ser sólo por parte de la pública, como ha sido siempre hasta ahora. Todos recibimos dinero público y todos tenemos que soportar esa caída de la natalidad de una forma más racional que hasta ahora».

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