La Rioja

El engranaje perfecto: «La clave es conocer y aprender unos de otros»

El engranaje perfecto: «La clave es conocer y aprender unos de otros»

Leyre San Martín, coordinadora técnica del proyecto 'La Rioja Próxima'

En la primera planta de Dirección del Hospital San Pedro, en la sala de reuniones ubicada al fondo del pasillo, Leyre San Martín viste bata blanca con el logo corporativo de Rioja Salud. Ella es trabajadora social y desde hace ocho meses también ejerce como miembro de la Unidad de Seguimiento COVID a Domicilio. Echa la vista atrás y recuerda cómo antes sus responsabilidades laborales se ceñían a los diferentes pueblos de La Rioja Alta desde el centro de Salud de Nájera y Navarrete. Ahora su cometido abarca un poco más ya sobrevuela la gestión en el resto de la comunidad.

Es la coordinadora técnica de ‘La Rioja Próxima’, proyecto con el cual el Gobierno de La Rioja pretende dinamizar la región desde una perspectiva transversal y comunitaria. Apenas son las 11:00 horas y acaba de dar por concluida una de tantas videoconferencias que cada dos semanas protagoniza el equipo humano de los diferentes Comités. Esta vez la vacunación ha copado parte de la conversación. El objetivo: «Que los técnicos y agentes de promoción de empleo tengan la suficiente información para transmitirla a la ciudadanía, desmintiendo bulos, resolviendo dudas en común, explicando la situación real de cada territorio».

Leyre San Martín.

Ahí entra en juego Manuel Ruiz, médico de Atención Primaria en el consultorio de Ribafrecha. Él es uno de esos técnicos sanitarios que participa en este proyecto desde el principio y coincide con Leyre en la importante labor de transferir esa información. Tras nueve años haciendo consulta a los vecinos del municipio se considera un «privilegiado» por formar parte de esa comunidad y sinergias que se han constituido en torno a ella.

«Privilegiado de tener esa confianza para reunir un día a todos los representantes de asociaciones y sectores y recibir un apoyo enorme, algo muy gratificante y que solo se puede hacer en un pueblo donde todos se conocen entre sí». Manuel reconoce que los territorios rurales «han de alzar más la voz para que se les escuche por igual» porque al igual que la Atención Primaria hace de base del sistema sanitario, los pueblos también forman parte de esas columnas que sostienen una potente región.

Manuel Ruiz.

Como coordinadora, Leyre se refiere al proyecto como un engranaje que se pone en marcha gracias a la participación de todos sus flancos: «Cuando haces trabajo social individual, llegas a una persona; cuando lo haces grupal, llegas a un sector; pero cuando puedes hacerlo comunitario, el alcance es mucho más amplio. La clave es conocer y aprender unos de otros porque el que estén involucradas diferentes disciplinas permite un abordaje global y transversal al ahora de trabajar con la comunidad. Que todos se sientan escuchados y se intente alcanzar un entendimiento es la clave para que el mundo rural y la ciudadanía estén lo mejor posible».

Leyre San Martín.

En este sentido, Leyre no pierde la oportunidad para reconocer la importante labor de los comités, «quienes te recuerdan qué necesita la gente de sus pueblos y ahondan en la búsqueda de alternativas para afrontar los problemas derivados de la pandemia». Si hay que recordar algún momento o circunstancia que más caos provocó en la gestión sanitaria rural, ella señala ese periodo de dos o tres meses en la época estival, cuando se juntó la apertura de las piscinas municipales, la llegada de gente a sus segundas residencias, también el abordaje de los temporeros ante la campaña de vendimias y después el inicio del curso escolar: «Aquello fue como una caja de pandora que cada día te sorprendía con nuevos retos pero que se abordó desde el apoyo mutuo».

Un espíritu de «cuidarse los unos a los otros, de llegar a un pueblo y decir ‘esto es vida’, porque la vida en un pueblo también es salud», mantiene con orgullo la coordinadora. Pero ese concepto de salud se quiere extrapolar a otros ámbitos. Pablo Bernáldez, técnico en los Comités de Santo Domingo, Nájera Valle, Nájera Sierra y Murillo, recalca que «no basta con que las gentes de un pueblo tengan buena salud», sino que ese estado debe trasladarse el conjunto de componentes: «Si un territorio no cuenta con un plan de futuro, un dinamismo y pujanza, está muerto». Y si se van a implantar medidas para el pueblo, toca escuchar al pueblo. “Trabajar sobre el terreno, porque las iniciativas que van de arriba abajo hay veces que no llegan a calar».

Pablo Bernáldez.

«Lo bueno de La Rioja es que es una comunidad pequeña y fácil de gestionar a la hora de aplicar estas acciones transversales, a la hora de generar una mayor interconexión entre los diferentes territorios. Además, esta región tiene intrínsecamente incorporado ese carácter rural y se valora mucho esa transmisión de información entre unos pueblos y otros con el mero fin de apoyarse. Esa es la verdadera riqueza de este proyecto, con el que poco a poco se va tejiendo una pequeña red de experiencias, de contactos, de personas…», recalca Pablo.

Aunque gran parte de su vida laboral se asienta en Madrid, hace diez años decidió regresar a su tierra con aroma a lo rural, más si cabe cuando el pueblo del que desciendes es Viniegra de Abajo. Entre sus inquietudes siempre había estado el emprender por y para el territorio, llevar a cabo un proyecto personal vinculado al desarrollo rural y así creó, hace poco más de un año y junto a dos socios más, Viniegra Asociación de Cultura y Arte.

Pablo Bernáldez.

«Es el momento de situarnos en la línea de salida y creo que pasarán cosas interesantes, de calidad. Ahora hay un momento políticamente interesante en este sentido, hay fondos europeos, estrategias de Reto Demográfico, observatorios de despoblación… pero realmente lo importante es que haya iniciativas con ojo y cara, de esas que surgen a título personal. ¿Cómo puedo colaborar yo para favorecer el desarrollo de mi pequeña comunidad?», insiste. Un tema que está en la agenda, que algunos consideran «de moda», pero que otros como Bernáldez confían y apuestan para que vaya mucho más allá y perdure en el tiempo.

El primer paso a dar en estos Comités es identificar cuáles son los actores clave en cada uno de los territorios y sus diferentes disciplinas. Bernáldez reconoce que ha costado en cierto modo excitar esa participación ciudadana sobre todo entre los agentes del tejido económico de cada zona: “Es el sector cuya implicación más está costando conseguir porque a veces hay otras prioridades. Pero lo que buscamos también es localizar ese dinamizador local, esa persona que se va a prestar al cien por cien a ayudar para desarrollar cualquier acción”.

Una doble lectura

Susana Del Valle es otra de las técnicos que constituyen este engranaje perfecto de conexiones humanas. Agente de Promoción de Empleo Local (APE) en la Mancomunidad de Moncalvillo, ejerce desde octubre como apoyo técnico en el Comité de Navarrete y pone en valor la importancia de hacer una doble lectura de esta reconversión del territorio: «La ciudad y el campo no han de entenderse como dos cosas aisladas, sino que deben tejer una red donde la una se adapte a la otra y viceversa».

Se define como un «nexo de unión entre los agentes del territorio (sociales, sanitarios, económicos…) y la Administración gracias a su conocimiento sobre el tejido comunitario de la zona donde se encarga de la difusión de las directrices y la coordinación con la red. Concretamente, gestiona todas las medidas en lo que a desempleo se refiere: apoyo a emprendedores y empresas, apoyo en materia de búsqueda de empleo a demandantes de empleo, proyectos de desarrollo local, formación en materia de empleo y coordinación con las trabajadoras sociales para la inserción socio laboral».

Rocío Alcalde

Como antropóloga y trabajadora social, Rocío Alcalde lleva dos años trabajando en la Asociación Rioja Acoge, donde ha participado en iniciativas de interculturalización y trabajos comunitarios tanto en la capital como en localidades de La Rioja Baja, así que lo de estrechar lazos sociales entre unos y otros no se le da nada mal. En realidad, lo que más valora en su papel como miembro del equipo comunitario de La Rioja Próxima es la capacidad de «crear encuentros improbables y aprender de otras personas».

Rocío se encarga de esa transferencia de los aprendizajes y las buenas prácticas al ámbito rural, «asesorando a los Comités, acompañando y formando en metodología comunitaria y facilitación de trabajos grupales». Insiste en que «la comunicación entre unos y otros sectores representados de la comunidad es indispensable para que exista confianza y fluya el trabajo» y añade con enfoque crítico que, al igual que existe un beneficio muy grande en lo urbano por parte del ámbito rural, también lo rural debería beneficiarse de todo lo que se desarrolla en lo urbano».

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