El Rioja

Un tesoro vitícola: Luis Cañas localiza cepas de benedicto, la ‘madre’ del tempranillo

En 1912, el territorio que engloba actualmente la DOCa Rioja albergaba 44 variedades de vid cultivadas, según contabilizó el ingeniero Nicolás García de los Salmones. A día de hoy, «se puede hablar de un monocultivo de tempranillo procedente de un número muy reducido de clones comerciales, eso a lo que los técnicos llaman ‘erosión genética'».

Sin embargo, hay recovecos que albergan verdaderas joyas vitícolas donde la modernización del viñedo no irrumpió. Lugares donde existe la posibilidad de «encontrar auténticos dinosaurios vitícolas». Pues algo similar ha ocurrido en los viñedos propiedad de la Familia Luis Cañas (Bodegas Luis Cañas y Bodegas Amaren), en la comarca de Rioja Alavesa.

Desde hace años el equipo técnico de las bodegas ha estado trabajando en estas viñas viejas cuyas variedades no se correspondían con las ya existentes y más conocidas. Por ello decidieron, en 2016, presentar sus muestras de material vegetal al Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) de Logroño con el fin de identificar genéticamente las plantas de las cuales provenían.

Un muestreo que despertó la atención del equipo de Javier Ibáñez del Instituto, que no dudó en estrechar la relación con la bodega. Se inició así un proyecto de identificación y recuperación varietal que culminaría en 2021 con la plantación de un viñedo experimental de conservación de germoplasma.

Identificación de una cepa para su seguimiento en el proyecto.

A raíz de este proyecto, la Familia Luis Cañas ha anunciado el descubrimiento de cepas de variedades de uva que se plantaban en Rioja Alavesa en tiempos prefiloxéricos, o como consecuencia de la replantación posfiloxérica, a comienzos del siglo XX. Concretamente, se trata de cepas absolutamente minoritarias en la DOCa Rioja que corresponden a la variedad benedicto, la conocida como «madre del tempranillo».

En vista del potencial hallazgo, el equipo destaca que se trata de un descubrimiento de «gran importancia histórica con un potencial enológico y vitícola de gran interés»: «Se trata de una variedad insignia de la comarca y de otras muchas zonas vitivinícolas de España. Se conocía la existencia de alguna cepa aislada por Madrid, Aragón y Navarra y en este caso se han localizado 37 cepas hasta ahora distribuidas en una veintena de parcelas». Lo curioso es que con la cosecha 2019 de esta inusual variedad se han elaborado las primeras 17 botellas de Benedicto, «quién sabe si las primeras de la historia».

El mayor banco de germoplasma de Rioja

Asimismo, la firma de Rioja Alavesa ha dado con otras variedades minoritarias, «algunas de las cuales con un potencial altísimo», como Garró, Marufo, Morate, Cadrete, Hebén, Salvador, Aramon, Castellana blanca, Santa Magdalena, Rojal Tinta…

Por otro lado, el proyecto de recuperación ha sacado a la luz variedades nacionales cultivadas en otras Denominaciones que, aún estando en Rioja de forma tradicional, no están acogidas a la DOCa Rioja. Estas son Bobal, Mencía, Verdejo, Xarello, Tinta Velasco, Palomino o Parellada, así como variedades foráneas plantadas hace casi 120 años, como Malbec, Cabernet-Sauvignon, Grand Noir, Petit Bouschet, Alicante Bouschet o Clairette blanche.

El equipo técnico también ha seleccionado clones de variedades tradicionales, identificando biotipos de viejos tempranillos, garnachas y gracianos con características muy diferentes a los clones comerciales actuales. El resultado ha sido la recolección de 167 biotipos de tempranillo, 53 de graciano, 34 de garnacha, 24 de viura, 21 de malvasía,  14 de bobal y 5 de calagraño.

«El primero y más urgente de los objetivos es frenar la erosión genética e incluso iniciar un proceso de reversión, plantando un viñedo joven con todo el material vegetal recogido», explican desde la bodega. En compañía del ICVV, el vivero VITIS NAVARRA se encarga de reproducir vegetativamente todo este material de cara a preparar una nueva plantación.

Racimo de tempranillo.

Un viñedo que se hará realidad en la primavera de este año y que se proyecta como el banco de germoplasma más completo de la DOCa Rioja, con una especialización clara en material vegetal autóctono de la zona central de Rioja Alavesa.

Más allá de la colección botánica conseguida, la Familia Luis Cañas pretende testar el potencial vitícola y enológico de estas variedades olvidadas: «Pensemos que todas estas variedades y clones son muy diferentes entre sí: en el tipo de aroma, el color, los taninos, el contenido en azúcar, acidez, pH, potasio, ciclo de maduración, resistencia a plagas y enfermedades, necesidades hídricas, vigor… y pueden ser una alternativa de cara a adaptar el viñedo al clima que se nos presente en un futuro próximo, por ejemplo».

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