Agricultura

Albergues al cien por cien y temporeros durmiendo en las calles de Logroño

Después de dos semanas desde la apertura de los albergues municipales para la acogida de temporeros, la ocupación está al cien por cien. «Recientemente se han llenado también los albergues habilitados en Nájera y Fuenmayor, que cuentan cada uno con 50 plazas», apunta el concejal logroñés de Servicios Sociales y Desarrollo Comunitario, Iván Reinares.

La vendimia está en pleno auge en la región y cada vez son más las personas que se aglutinan en las localidades en busca de trabajo. Ante la preocupación transmitida por los ciudadanos sobre la situación de temporeros durmiendo en las calles de Logroño, Reinares incide en que «el consistorio es consciente y vela porque se cumplan las medidas sanitarias ofreciéndoles a su vez atención social a través de un dispositivo vivo que está en constante adaptación a las nuevas necesidades».

Desde el Ayuntamiento recuerdan que, desde la pasada semana, el dispositivo habilitado en el Polideportivo Universitario también ofrece, en coordinación con la Cocina Económica, servicio de cenas a aquellas personas que se han quedado sin plaza en el albergue de Logroño (que dispone de 105). «Asimismo, esta semana se ha estado reubicando a personas que dormían en la calle a los albergues de otras localidades», apunta.

Con el fin de evitar evitar la estigmatización que sufre este colectivo por las condiciones en las que viven, el Ayuntamiento de Logroño ha presentado este martes la campaña de sensibilización ‘Para ser lo que somos, nos necesitamos todos’, «una forma de demostrar que estas personas son necesarias para el desarrollo de una actividad primordial en La Rioja, por lo que se les ha de acoger adecuadamente, prestándoles unos servicios dignos, alojamiento, manutención y atención».

No obstante, no todas las personas que toman los parques y calles de la capital como alojamientos improvisados quieren abandonar estas zonas, ya que muchos empleadores agrícolas acuden a estos lugares en busca de trabajadores. «No podemos obligar a nadie a moverse porque tienen como centro de referencia la estación de autobuses. Muchos vienen a nivel individual y son los que se montan todas las mañanas en furgonetas de pequeños agricultores destino al lugar de trabajo para, finalizada la jornada, volver a la capital a dormir», apunta el concejal.

«Solo podemos ofrecerles información, pero constatamos que se mantiene esas subcontrataciones y que para estas personas que residen en la calle parece ser la única manera de poder trabajar. Dentro de la Mesa de Flujos Migratorios, ya se marcaron condiciones como una mayor presencia policial alrededor de la estación de autobuses para disuadir a estas furgonetas, pero como consecuencia muchas se trasladaron a Avenida de Burgos. Es muy complicado controlarlo porque muchas de estas furgonetas se aprovechan de los contratos de día para alegar sus movimientos», destaca Reinares.

Haro se desmarca

En la excepción se encuentra Haro, que esta campaña ha renunciado a abrir su albergue porque considera que «las bodegas y los agricultores ya garantizan la seguridad sanitaria y condiciones dignas a los temporeros agrarios». Así, el consistorio se desmarca del convenio propuesto por el Gobierno regional por valor de 21.000 euros.

La junta de portavoces señalaba su desacuerdo con los puntos de dicho convenio y aludían a vendimias anteriores, donde el proyecto de albergue no se puso en marcha por falta de demanda. Además, este año alegan la importancia de evitar riesgos sanitarios, ya que con esta iniciativa se pueden importar casos de COVID-19 al municipio.

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