Cultura y Sociedad

La cultura tiene ganas de volver: «Pronto empezaremos a programar»

La convocatoria Plan Logroño Cultura se refuerza para hacer frente al impacto del coronavirus y aumenta su presupuesto para ayudas de 100.000 a 130.000 euros.

La línea de investigación, creación y experimentación o el valor de las tecnologías de la información para la creación de productos se sitúan ahora en el centro, según ha explicado la concejala Carmen Urquía: «Quizás esas líneas no las teníamos tan marcadas y la COVID-19 nos ha hecho pensar que podríamos buscar también esas finalidades de acuerdo a la situación actual».

«Soy consciente del daño que el coronavirus ha causado en el tejido cultural y tenemos que replantear desde el Ayuntamiento las implicaciones sociales y económicas de la cultura en la ciudad; esto ha sido un pasito», ha explicado Urquía, agregando su intención de anular el menor número de actividades posibles y ejecutar al máximo el presupuesto y mantenerlo para 2021.

La edil, junto a Juan García Calvo, director de Actividades Culturales, han anunciado este martes en qué consistirán estas ayudas y los aspectos a valorar para su concesión. Así, el Consistorio priorizará «la adecuación del proyecto a las finalidades, su planteamiento económico, su calidad artística y técnica (donde se valorará la singularidad y la experimentación) y, por último su difusión e impacto».

El objeto de los proyectos subvencionados debe ser «estimular el tejido cultural; desarrollar redes de trabajo entre empresas locales y entre agentes culturales de otras ciudades y países; promover la creación mediante la investigación, experimentación y producción artística y cultural; generar actividades culturales de carácter innovador; promover el acceso a la cultura y la creación y desarrollo de su público y fomentar el uso de las tecnologías  de la información para la creación y difusión de contenidos culturales digitales».

Incertidumbre en el sector

Los efectos de la crisis ya se dejan notar en el tejido cultural de la ciudad. Alejandro Ramonda, promotor teatral a través de Sala Negra, asegura que «he tenido que cerrar desde el minuto 0, incluso antes del estado de alarma, por miedo a ser foco de contagio». Antes de esta situación, «teníamos programada una obra para el 15 de marzo con todas las entradas vendidas», pero la irrupción de la pandemia lo paralizó tood. «Es todo muy incierto, esperamos que a partir de octubre vuelva la normalidad, a partir de la semana que viene comenzaré a programar», avanza.

Más allá de hacer cada cual la guerra por su cuenta, Ramonda incide en la importancia de la colaboración entre las distintas entidades culturales: «Es vital la unión para trabajar y hacer proyectos atractivos para la ciudad».

Idoia Salguero, fundadora de Realidad Traviesa. /Foto: Nuria Pajares.

Esta incertidumbre también es compartida por Idoia Salguero, fundadora de Realidad Traviesa: «Tenemos tres vías de cultura: la formación teatral en colegios e institutos, la programación de ciclos de autor en Biribay y las propias producciones y espectáculos que realizamos, el COVID-19 nos ha afectado mucho porque las tres se han paralizado; a priori unos 10.000 euros de no ganancia, además de lo que se ha perdido de inversión», explica. Eso en cuanto a los daños ya sufridos, pero augura que «el futuro es bastante peor que 10.000 euros, porque no sabremos cuando podremos continuar».

Entre la programación de Realidad Traviesa guardaba especial popularidad en las noches de verano los ‘Lunes al son’, un ciclo de conciertos en acústico en la terraza del Beso Café. Ahora, la promotora está en conversaciones con el Ayuntamiento para saber si puede retomarlos, preservando las medidas de seguridad. A su vez Salguero asegura que la configuración del cartel se ha visto muy afectada: «Yo tenía una estrella, que no puedo decir, pero no puede venir porque aglomeraría a dos mil personas», se lamenta. «Había un sorpresón, una cosa especial que no iba a ser anunciada pero que no va a poder ser viable porque va a ser un incumplir todas las normativas.»

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