La Rioja

Granja Las Nieves: «Aquí no estamos preparados para el ‘kilómetro cero'»

Seis de la mañana. Primer ordeño. Pasteurización de la leche a 76 grados durante 16 segundos, se rompe la grasa y vuelta a enfriar. Envasado y bolsas cargadas en las furgonetas de reparto listas para llegar a las cafeterías de medio Logroño. «Con la mínima manipulación, sin aditivos, certificada». Desde 1982, esta granja familiar no ha cambiado su modelo de negocio, sin invertir nada en acciones promocionales, «ya lo hacen todo las furgonetas que cada mañana se pasean por la ciudad».

Con 400 cabezas de ganado, el gerente de la Granja Las Nieves, José Manuel Ruiz, no entiende otra alternativa de jornada laboral, pero asegura que no quiere este trabajo para sus hijas: «Me ayudan cuando lo necesito pero ya me encargaré yo de que esta granja no tenga relevo generacional». En el caso de no encontrar a ningún interesado en comprar las vacas, aunque él siga gestionando el envasado de la leche, estima que la explotación podría durar una década más.

Aunque intentó comercializar su leche en Lodosa y Mendavia, asegura que el resultado no era tan rentable por el tiempo que se perdía por trayecto. «Ahora no vamos y no pasa nada, mientras que en Logroño tenemos clientes suficientes entre hoteles, restaurantes, bares y el pequeño comercio, y la leche sobrante se la llevan Los Cameros para elaborar quesos. Pero aquí no estamos preparados para esa moda que existe del ‘kilómetro cero’ para la venta directa, ni nosotros ni el sector agrícola tampoco», señala.

Los terneros, camino Santander para venderlos; las terneras, como reposición de la casa. Tan solo nueve granjas como esta quedan en la región, «y si no fuera por la de Alfaro, la de mayor volumen, el mercado estaría mucho peor», apunta tajante Ruiz. «Ahora los chinos están comenzando a construir o comprar granjas en Alemania y Galicia para llevarse esa leche a su país, porque saben con certeza que ese producto tiene la garantía de ser bueno, mientras que aquí cada vez somos menos», añade.

Vacunas donde cada frasco puede llegar a costar 120 euros, con pinchazos al precio de 20 cada uno, dosis de semen, ecografías mensuales por 300 euros… «Un pico entre todo». La alimentación es otro pilar fundamental: 52 kilos diarios de paja consume cada vaca, más alfalfa, cebada, maíz y pienso. Todo en esta cadena de producción depende de tres factores, tal como explica Ruiz: «La genética, el manejo y la alimentación. Si falla una, falla todo».

Pero este ganadero lamenta la «mala información» que existe sobre lo que es la leche como producto: «Ante la opinión pública somos traficantes. Porque ahora la gente busca un campo bien verde y cuidadito, pero eso sí, sin tractores que contaminen y sin ovejas o vacas que huelan mal. ¡Pero si es que quedan cuatro animales por ahí contados…! Y luego, además, la gente siempre tira a lo barato. Aquí todo el mundo sabe de todo gracias a internet pero, en realidad, saben poco».

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