Gastronomía

El paraíso de los ‘croqueteros’ se instala en Logroño

Un establecimiento de Logroño ofrece hasta dieciséis variedades de este manjar

«Porción de masa hecha con un picadillo de diversos ingredientes la cual, ligada con bechamel, se reboza en huevo y pan rallado y por último se fríe en aceite abundante. Suele tener forma redonda u ovalada». Así reza la definición de lo que para muchos es «lo mejor de este mundo», «algo por lo que matar», «el mayor manjar», o «la felicidad»: la croqueta.

El próximo jueves se celebra el Día Internacional de la Croqueta y qué mejor que adentrarse en este universo que de la mano de Isabella Loro. Junto a sus hermanas Mónica y María José, Loro desembarcó en Logroño hace veinte meses con el negocio ‘Divina Croqueta’ para satisfacer a los paladares más exigentes de una región en la que este manjar alcanza su máxima expresión.

Las hermanas Loro pertenecen al Grupo Arriero, que tiene su central de operaciones en el restaurante El Arriero de Sorzano. «La idea de este bar nos rondaba por la cabeza, entre otras cosas, porque a mi hermana se le da de cine hacer la bechamel y teníamos pendiente bajarnos a Logroño, y ¿dónde mejor que en el entorno de la calle Laurel?».

La iniciativa tenía un plan claro: «Volver a lo que se ha hecho desde siempre en la Laurel. Un local y un solo producto». Así que se pusieron manos a la obra y «cogimos este local». El nombre, un homenaje a su abuela, «con la que nos hemos criado. Somos hijos de bar, porque mi madre abrió uno hace 42 años en Sorzano y nosotras siempre hemos estado con mi abuela, que se llama Divina».

Además de los quince tipos de croquetas con los que cuentan -más «una que cambiamos todas las semanas»-, el lugar ofrece también «nuestro tomate en ensalada en homenaje a la calle San Agustín. En realidad es un trampantojo: base de salmorejo con un tomate con atún y un polvo de aceite de oliva. Es lo único que se sale de las croquetas. Todo acompañado de un buen vino, que marida de maravilla con este producto».

El secreto de este negocio pasa por hacerlo todo casero, utilizando productos de calidad y «poniendo mucho cariño». Cocinar croquetas no es tarea fácil y menos para gente con poca paciencia: «Hacemos todo a mano. Cada bechamel cuesta, como mínimo, una hora elaborarla. Todo se hace a fuego lento, despacio y moviendo, moviendo. Aquí no hay máquinas».

Tal y como asegura Isabella, «es necesario que se vaya cociendo poco a poco para que se quite el sabor a harina. Cuanto menos harina tenga, más buena la croqueta. Aunque eso es una desventaja para nosotros, porque luego hay que volearlas y nos resulta más difícil, pero hay que conseguir que la croqueta salga lo más suave posible. Crujiente por fuera y cremosa por dentro».

Especialidades y croquetas dulces

De entre las variedades que se pueden catar en la ‘Divina croqueta’ sobresalen las llamadas croquetas dulces, una deliciosa alternativa a las de toda la vida. Los sabores: ‘cheesecake’, chocolate con galletas María o manzana con canela y avellana. «Puede parecer algo raro ,pero el que las prueba repite. Viene mucha gente que, tras la ruta por otros bares, necesita ese toque dulce, así que muchos pasan por aquí antes el café».

Y la gente se atreve. Pueden parecer sabores especiales, como el de conejo con chocolate, «pero suelen ser las más vendidas». Pese a la infinidad de sabores, las tradicionales de jamón siguen al pie del cañón, «sobre todo para los más pequeños y para los que, tras leer y releer la carta siguen indecisos y se decantan por el jamón».

Dentro de las preferidas por el público que llega hasta la ‘Divina Croqueta’ se encuentran las de cecina con parmesano; jamón; chipirón con alioli; boletus y gambón. Además, nadie se va sin probar la varias veces galardonada Rioja Magnum Gran Reserva, una croqueta con palo, al estilo helado, cuya bechamel es de jamón y rabo de toro. Especialidades que «maridan bien con cualquier vino».

Pero además, las hermanas Loro trabajan con la plataforma Uber para ofrecer un servicio a domicilio y también participan con un catering en diferentes eventos. «Tenemos nuestro carro de croquetas, que llevamos a cualquier sitio y hacemos las croquetas al momento».

Todo un mundo el que rodea a uno de los platos más queridos y preferidos de la gastronomía española. Solo queda ser felices y comer perdices, o mejor, croquetas.

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