El Rioja

Los viñedos singulares, en el «punto de partida» para orientar a otras regiones

El concepto de viñedos singulares, regulado el pasado mes de junio y donde se reconocían 84 viñedos singulares de 50 titulares, ya va cogiendo forma, pero «todavía supone un punto de partida y queda una carrera de fondo a desarrollar en los próximos años», apunta el director general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, José Luis Lapuente.

Su importancia en Rioja es incuestionable, ya que ofrecen una seguridad certificada con unas claves de calidad iniciales en una producción limitada, abriendo las puertas a todo tipo de productores, desde pequeños emprendedores a firmas comerciales. Sin embargo, los vinos singulares deben ser analizados y evaluados con cada campaña para llevarse la denominación ‘matrícula de honor’ antes de salir al mercado.

Sobre estos asuntos ha hablado Lapuente este miércoles durante una charla formativa a los periodistas de La Rioja en la Asociación de la Prensa. «También hay una inquietud por parte de algunos consumidores e incluso operadores sobre la importancia de poner más el foco en la historia y el origen de este tipo de vinos, de ahí los esquemas que ha desarrollado el Consejo», señala el director general.

Por el momento, son trece los vinos certificados como singulares, once de ellos tintos, aunque no todos están al alcance del público. Este «producto de nicho» que tan solo supone unos 30.000 litros, debe someterse a un último examen que, de aprobarlo, su operador tendrá un tiempo máximo de un año para decidir cuál es el momento oportuno para lanzar sus vinos la mercado.

La asignación de esta denominación «se trata de un proceso abierto porque la expectativa es que eso se incremente a lo largo del tiempo porque tenemos un plus de originalidad y vanguardismo que puede ayudar a trazar el futuro en otras regiones, por lo que tenemos que seguir abriendo camino y marcando tendencia», considera Lapuente.

Incertidumbre a flor de piel

El reciente anuncio de una posible subida arancelaria de hasta el cien por cien por parte de Estados Unidos a los vinos europeos ha vuelto a generar alarma en el sector. Y el mercado en Reino Unido tampoco se queda atrás. Desde el Consejo Regulador aseguran que «es un año complicado porque está todo muy revuelto». No obstante, «los últimos datos de comercialización hasta octubre reflejan un comportamiento muy similar al de 2018», indica Lapuente.

Sin embargo, «el 2020 va a ser difícil de interpretar, porque se ha ganado en certeza pero queda despejar la idea de si realmente va a ser un periodo de ordenación y transición», manifiesta. Existe, por tanto, la certeza de que «puede haber escenarios muy negativos que desemboquen en un empobrecimiento o detrimento de la demanda interna, por lo que se necesita estabilidad».

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