Entrevista

Raquel Romero: «No somos la novena Consejería»

Raquel Romero: «No somos la novena Consejería»

Raquel Romero (Logroño, 8 de julio de 1982) fue la protagonista del verano político en La Rioja. Ahora es la consejera de Participación, Cooperación y Derechos Humanos. La diputada de Podemos se enrocó en la negociación con el PSOE y consiguió su asiento en el Consejo de Gobierno junto al resto de dirigentes elegidos por la presidenta Concha Andreu. Echando un vistazo a la situación actual, la portavoz morada enumera el resto de regiones a las que también se llegó a un acuerdo: Aragón, Navarra, Valencia, Baleares, Canarias…

«Los gobiernos de coalición progresista son lo que se lleva ahora», bromea, destacando que un acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos a nivel nacional es «muy positivo para la ciudadanía». «Tener ministros y ministras afines a nuestro proyecto en el Gobierno de España va a ser muy positivo para los riojanos y riojanas», añade.

– ¿Algún consejo para Pablo Iglesias en este proceso?

– Él ha tenido más experiencia negociadora que yo. La pena es que a nivel estatal se han tenido que repetir elecciones y eso ha dado alas a la ultraderecha, algo que nos tiene muy preocupados. Se ha demostrado que hay que ser generosos por ambas partes para llegar a un acuerdo y que cuando se tiene un Consejo de Gobierno con diferentes grupos políticos es más interesante que un gobierno monocolor. Se discuten asuntos en más profundidad.

– En La Rioja llevamos un par de meses con un Consejo de Gobierno con dos partidos. ¿Cómo han sido las últimas semanas?

– Como llevábamos desde la izquierda tanto tiempo sin gobernar en La Rioja, los primeros pasos están siendo complicados. Debemos hacer un análisis de situación de lo que nos podemos encontrar, de lo que hay y de cómo dar los siguientes pasos para cambiar las dinámicas y empezar nuestro programa. No pudimos entrar antes por no llegar a un acuerdo en julio y trasladar el inicio de Gobierno a septiembre. Ahora vamos más apurados. A la hora de hacer y presentar los presupuestos hemos tenido más trabajo. Lo que sí se ve en el Consejo de Gobierno son las ganas de todos los consejeros por trabajar por la ciudadanía.

– ¿Fue un verano demasiado convulso con las negociaciones?

– Hubo mucho ruido mediático, pero también lo entiendo porque era interesante a nivel nacional. Estábamos haciendo una réplica de lo que pasaba a nivel nacional porque nuestras sesiones de investidura fueron la semana anterior a la investidura fallida de Pedro Sánchez. No suele pasar en La Rioja y pudo haber un foco nacional que nos impidiera llegar a acuerdos en ese momento, pero cuando hay ganas por trabajar juntas y por hacer un gobierno progresista, se llegan a acuerdos fácilmente.

– ¿Cómo es su relación con Concha Andreu? ¿Se han fumado ya la pipa de la paz?

– Sí (ríe). Sin ninguna duda. Tenemos conversaciones a nivel de socias de gobierno, no sólo como consejeras. La presidenta y yo tenemos conversaciones que van más allá al ser socias de Gobierno. El PSOE y Podemos entendemos que no somos la novena Consejería sino que ayudamos a apuntalar este gobierno progresista en La Rioja.

– ¿Qué planes tiene a corto plazo en la Consejería?

– Vamos a trabajar en el aumento del presupuesto para la cooperación. Está en el 0,11 por ciento y se habla de que tiene que ser el 0,7. En La Rioja estamos muy por detrás y lo vamos a intentar para el final de la legislatura. A nivel de participación, tenemos que montar toda la estructura porque el Gobierno anterior no lo había hecho. A nivel de Derechos Humanos, también hay que crear programas y estructura.

– ¿Es necesaria una Consejería de Derechos Humanos en La Rioja?

– En este tiempo ha habido declaraciones de dos personas, pilares de las instituciones riojanas, en este sentido. El presidente del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, Javier Marca, dijo que estaba muy orgulloso de que este gobierno tuviera una Consejería con ese nombre porque hay que darle la importancia que se merece. La otra persona ha sido el rector de la Universidad de La Rioja, Julio Rubio, quien ha agradecido que los derechos humanos tengan su propio epígrafe. No podemos verlos desde una visión eurocéntrica como que nosotros estamos muy bien y los derechos humanos pertenecen a otras sociedades que no son democráticas o que no tienen las mismas libertades individuales. Los derechos humanos no son una conquista y ya sino que se defienden cada día y cada hora.

Lo estamos viendo en el 25-N: instituciones que desde hace muchos años leían declaraciones institucionales contra esta lacra ahora no lo pueden hacer porque hay un partido de extrema derecha que se opone. Eso nos hace ver que si no estamos atentas y no tenemos una visión de que los derechos se ejercen y no sólo se tienen, podemos perderlos. También lo vemos ahora mismo cuando hay ataques contra la escuela pública, la libertad de educación de los estudiantes y los colectivos LGTBi. Hay un colegio en nuestra región que tiene miedo a que le llegue una querella de un grupo ultra simplemente por educar y eso hay que defenderlo día a día.

– ¿Habrá presupuestos participativos para 2020? ¿Se abrirá algún tipo de proceso?

– En estos presupuestos no va a ser posible. Además, un proceso participativo no es un concurso de televisión ni una página web en la que uno pone las medidas que le apetece y 87 personas las votan como pasó en la anterior legislatura. Eso ni siquiera es un piloto de presupuesto participativo. La ciudadanía tiene que tener capacidad para tomar la última decisión y poder decidir sobre las líneas estratégicas de los mismos, así como poner propuestas que salgan de la propia ciudadanía. Eso no se hace con una página web. Lleva un proceso de trabajo constante y esa es nuestra idea, que los procesos no sean algo del último momento para poder decir en un documento muy bonito y muy bien diseñado que ha habido un millón de euros votados por 87 personas.

Tenemos un proyecto muy ambicioso y no sabemos si incluso se podrá realizar para el año que viene, ya que igual hay que empezar con ciertas experiencias. Estamos en contacto con la Universidad de La Rioja, donde ellos ya trabajan en este tipo de dinámicas, para ver si podemos empezar con grupos piloto que puedan empezar a trabajar en esta estrategia.

– Una de las críticas vertidas hacia su Consejería han sido los nombramientos de personas llegadas desde Castilla La Mancha que participaron en la negociación con el PSOE. ¿Cómo fue su desembarco?

– Fue muy normal. Nos enfrentamos a una situación que nunca habíamos visto -negociar un Gobierno-, no teníamos experiencia y miramos quién podía ayudarnos. Encontramos apoyo en compañeros que habían tenido la experiencia en un gobierno anterior y luego, como se ha trabajado en conjunto, entendimos que podían participar en la experiencia de gobierno. Como alto cargo, sólo hay una persona: el director general de Participación. Cuando nos enfrentamos a gestionar un gobierno, entendemos que el hecho de que haya experiencia previa es un valor añadido. ¿Por qué íbamos a desperdiciarlo?

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