La Rioja

«Mayor concienciación» de la Policía Local de Logroño en protección animal

La muerte por envenenamiento de dos perros en Logroño ha vuelto a sembrar de dudas, indignación y temores a gran parte de la población de la capital riojana. Tras varias meses de inacción, el envenenador volvía a actuar este lunes y, entre todas las opiniones al respecto, cobra especial relevancia la de Eduardo Justa.

Este agente de la Policía Local asume que estamos ante un asunto «delicado», ya que se los hechos son muy graves y constituyen un delito, pero «resultan difíciles de investigar y perseguir», generan alarma social y puede propiciar que otros «sujetos de dudoso equilibrio mental y cultural» repliquen estas conductas.

Justa, conocido por su perfil en las redes sociales como ‘Policía social en la red’, señala que «varios agentes de distintos turnos me han comentado la noticia, lo que pone de manifiesto la cada vez mayor concienciación de la plantilla en protección animal». El policía considera «fundamental» este aspecto, «a pesar de que existen algunas situaciones o servicios en las que aún podemos mejorar mucho más, así como los medios a nuestro alcance».

En cualquier caso, este agente anima a la participación ciudadana para resolver cuanto antes este caso, y para ello insta a llamar a los teléfonos 112, 091, 092 o 062 -«algo que no siempre ocurre»- para iniciar todas las actuaciones posibles (personación en el lugar; detección de venenos o trampas; toma de fotografías y muestras; necropsia sufragada por el particular o la Administración; informe, investigación y prevención).

«Una reflexión»

El policía invita a llevar a cabo «una reflexión» a todas las partes ante un posible ‘efecto réplica’: «Como ejemplo, los suicidios no se hacen públicos para, supuestamente, que no se induzca (ni lo ‘ponga de moda’) a otras personas en situación de crisis mental».

«De nada sirve los ‘boom’ mediáticos si detrás de ellos la administración no actúa. Si se actuara con la diligencia debida (que cada vez es un poquito mejor) bastaría la llamada de teléfono a las fuerzas o cuerpos policiales para que se tomaran todas las medidas al alcance (o se solicitaran los medios que aún no se tienen) e intentar que este tipo de delitos punibles no queden precisamente impunes», subraya.

Y todo ello, «sin alimentar la propaganda que busca el lunático de turno y favoreciendo que se confíe para cogerlo con las manos en aquello que mata infaliblemente a nuestros perros y que constituye, nos quede claro, un presunta tentativa de delito o delito consumado que la sociedad debe rechazar y la Administración y sus funcionarios tiene obligación de perseguir».

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