La Rioja

Los Gigantes y Cabezudos captan portadores, «pero siguen faltando más»

Como cada año, se ha vuelto a repetir una de los actos más tradicionales de las fiestas de San Bernabé: el pasacalles de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Con salida desde Avenida la Constitución, la comitiva ha recorrido los lugares más emblemáticos de la capital: Ayuntamiento, Muro del Carmen, Espolón, Portales o la Concatedral de la Redonda (coincidiendo con la procesión). Tampoco ha faltado el tradicional baile a los enfermos en el Hospital Provincial de La Rioja. Y por fin, tras un callejeo por el Casco Antiguo, el recorrido ha finalizado en la Asociación de Gigantes y Cabezudos de Logroño.

Chema Pérez, vicepresidente de esta asociación, valora el día: «No es demasiado difícil organizarlo, es una tradición». Y como tal, los gigantes siempre abren la procesión de San Bernabé, delante de la corporación y los santos. «Ambos van juntos hasta el Alto del Revellín y ahí cada uno sigue su curso», explica. No tiene demasiadas quejas en cuanto a la organización, pero admite una escasez de portadores de gigantes. La asociación pide relevo y respuesta a la sociedad logroñesa, o bien espera que los niños crezcan y puedan completar esa falta de plazas.

Cada una de estas figuras homenajea a un personaje histórico de la ciudad, como el general Espartero, la Duquesa de la Victoria, el Marqués de la Ensenada o Sagasta: «Tenemos tres ‘gigantillos’ y un mini-gigante (‘el pirata’), más diez cabezudos. Nosotros somos una escuela y hacemos estas figuras para que los niños cojan afición. Con el paso del tiempo han ido creciendo y hemos tenido que hacerlas más grandes».

Montado en su ‘gigante’, Chema continúa la marcha. Varios metros más adelante, en un tramo de la calle Marqués de San Nicolás (conocida popularmente como ‘La Mayor’), tiempo para un descanso. «Tenemos una cantera impresionante en cuanto a los más pequeños, pero solo hemos podido sacar tres de las cinco figuras mayores. Hace dos semanas hicimos una jornada de captación; hemos logrado inscripciones pero seguimos teniendo necesidad», reconoce.

Los festejos tienen una particularidad muy importante: no hay ‘zurriagas’ o ‘bochinchas’. En muchos pueblos de La Rioja, los cabezudos corren detrás de los chavales para pegarles con estos artilugios. En este caso, desde hace algunos años se descartaron en Logroño. Hubo quejas y algún que otro pequeño accidente. «A un chaval le dieron sin querer en las gafas y se las tiraron al suelo», explica. Pese a todo, se conserva un pequeño detalle: el ‘demonio’ lleva una maza de goma. En vez de azotes, ahora se reparten caramelos entre el público.

Todas estas construcciones poseen también un profundo simbolismo, al representar a figuras conocidas entre mayores y pequeños (el ‘payaso, el ‘marinero’, ‘la bruja’ o la ‘ratita’). La meteorología se ha comportado durante casi todo el camino y no ha habido ningún incidente. Todo a pedir de boca.

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