La Rioja

Un almuerzo con Concha Andreu: alcachofas con aroma a Presidencia

La Quimera es un bar que está en la calle Marqués de Vallejo. Si te asomas a su puerta, ves la Concatedral de La Redonda presidiendo Logroño con todo su barroco en lo alto. El verano pasado lo cerraron por ‘calocha’ y este mayo electoral ha sido el sitio elegido por la candidata del PSOE, Concha Andreu, para darle a las alcachofas riojabajeñas, las carrilleras, la oreja y el vino de Ramón Bilbao. También le damos a la lengua, pero esa no está en ningún plato.

Andreu ha hecho más serio y recto su discurso en estos últimos meses. «Ya no hago tanto el indio», confiesa. Su imagen es ahora más «presidenciable» y menos de guerrera de la oposición. Las encuestas soplan a su favor y las elecciones del pasado 28 de abril le dieron al PSOE una histórica victoria en la región. Los indecisos para elegir barco rojo o azul, decidieron aquella noche. Y muchos optaron por el primero.

«Recibí muchas llamadas de gente ‘formal’ y no sabría decir cuál me sorprendió», rememora la líder socialista, que recuerda sus pasos hasta llegar al día en el que almorzamos a media mañana para charlar de lo humano, lo divino y las elecciones: «Estudié Ciencias Biológicas en Salamanca, canté en un coro y estudié enología. Podía haber estudiado otra carrera igual de buena, pero la enología es una profesión tan bonita y tan relacionada con La Rioja, que te hace sentir más La Rioja si cabe».

Se define a sí misma como «sincera», «honesta» y «que sabe escuchar». Así se lo han dicho durante su carrera. «Y a partir de ahí, que cada uno piense lo que le parezca». Tras pasar por Schweppes, varias bodegas dirigiendo equipos, control de calidad… aterriza en la política y tiene una subida fulgurante hasta su posición actual. A su lado, el secretario general Francisco Ocón. El ‘tándem Andreu-Ocón’, como cita la oposición: «Paco se ha hecho respetar. Es un tío extraordinario. Es muy de partido, muy buen compañero y generoso. La gente lo ha entendido».

Para el próximo 26 de mayo por la noche, hay una cosa que no tiene clara si gana las elecciones. ¿La primera llamada a realizar? No sabe. «La mayoría de personas estarían a mi alrededor: compañeros de partido y familia. Lo que sí haría es darle mucho las gracias a Nacho Pérez, pero lo otro no lo tengo claro». ¿Y la primera medida a tomar como presidenta?. Esa es fácil. «Llenaría todas las neveras con vino de Rioja, teniendo copas finas y buenas, para que todo el que viniera pudiera brindar conmigo por el futuro de La Rioja». Y a partir de ahí, a campeonar.

– ¿Cómo se afronta una campaña de la que puede salir presidenta?

– No me lo planteo así en global. Me planteo trabajar con mucha fuerza e ilusión todo el rato. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cómo lo podemos hacer mejor? Pues venga. Eso sí, conservando la idea en que hay que ser presidenciable.

– No es lo mismo afrontar las elecciones pensando en que no hay posibilidades de ganar a pensar que se puede alcanzar la Presidencia.

– En las anteriores elecciones, en ningún momento pensamos que no había nada que hacer porque el PP iba a perder la mayoría absoluta y teníamos posibilidad de gobernar. Ahora, se puede dar la paradoja de que ganemos las elecciones y que no tengamos diecisiete escaños. Podrían pactar el resto. Hay que sacar más votos que el 28 de abril para ganar contundencia. Vamos a ganar, pero quiero hacerlo con contundencia.

– ¿Cuál es su escenario ideal más allá de la mayoría absoluta?

Sacar el mayor número de escaños posible para poner el programa por encima de todo. Todos los que estén de acuerdo, podrán apoyarnos.

– ¿Y en las peores pesadillas de estos días? ¿Un tripartito?

Ante esa tesitura, programa. Ponerlo delante y ver qué medidas se pueden cumplir, cuáles son las más interesantes, ponerse plazos, una hoja de ruta… es difícil. Mis sueños son siempre en positivo.

– ¿Estaría igual de cómoda con Unidas Podemos que con Ciudadanos?

Donde no estoy cómoda es un lugar donde me ponen un cordón sanitario. He oído que quien está con Pedro Sánchez no estará con él y yo estoy con Pedro Sánchez al cien por cien. Me convence cómo empezó a resurgir el partido, cómo está haciendo ahora el equipo, la forma de gobernar…

– ¿Tiene ya el Gobierno en la cabeza al estilo Pedro Sánchez?

Lo tengo. Ahora sólo me tienen que decir todos los que tengo pensados que sí. Es gente independiente, gente profesional, gente del partido… hay muchos y muy variados.

– En esta campaña, ¿cuánta gente se os ha acercado que no lo había hecho en los últimos años?

Se acerca la gente mucho más abiertamente y con mucha más naturalidad. En Calahorra, una vez, una vecina me dijo que me tenía que acercar a su tienda sin que me vieran las clientas para darme un abrazo y la enhorabuena. Ahora eso ya es historia. Veo y recibo mensajes de gente de otros partidos que me aseguran en que dirijamos el cambio en serio. Nos dicen que no les gusta lo que está haciendo el PP y que nos van a votar.

– Lo decía también el otro día Pedro Sánchez en el frontón del Revellín, que os va a votar gente de derechas. ¿Es el PSOE de derechas?

No, claro que no. Sí somos una buena alternativa para que La Rioja tire para arriba y ven que lo hecho por el PP no ha estado bien. Estamos desde hace tres años los últimos en crecimiento económico, se nos van las industrias… y proponen bajar más los impuestos como siempre ha hecho el PP. Es decir, llevan tiempo bajando los impuestos y las empresas se siguen marchando. La gente no es tonta. Aquí no hay nada que hacer: ni ideas ni plan ni objetivo ni futuro. No hay nada para La Rioja con los últimos cuatro años de dejar estar.

– ¿Cómo ha notado ese cambio en la sociedad riojana? Parte de la culpa la tiene el presidente José Ignacio Ceniceros.

Estoy de acuerdo, pero más a la pérdida de mayoría absoluta. Si la hubiera tenido, no sé cómo hubiera ido la cosa. De hecho, hubiera seguido el otro. No ha sido deferencia del gobierno ni del PP sino de que había mayoría en la oposición. Le agradecemos a Ceniceros algo que debería estar de natural: ser educado y agradable. Con Pedro Sanz era imposible. Lo que más ha cambiado en la gente es que los ven como perdedores.

– ¿Qué puede esperar un riojano si el Gobierno de La Rioja fuera del PSOE, al igual que el de España?

El PP ha repetido durante veinticuatro años que La Rioja no cuenta porque es pequeña. No había un espíritu reivindicativo. En cambio, el Gobierno de Pedro Sánchez sí nos ha escuchado y hemos conseguido 250 millones de euros en licitaciones de obras -está publicado en el BOE- en diez meses. De repente, se nos escucha sobre los años que llevamos sin inversión en infraestructuras y el aislamiento al que nos arriesgamos. Antes sólo teníamos promesas y engaños. Ahora ya hay 150 millones licitados para la Ronda Sur de Logroño, aunque el proyecto sea anterior, igual que la unión de Santo Domingo con Villamayor del Río por la A-12. Sólo hay que tener ganas. Hemos pasado a que La Rioja cuente.

– ¿Qué visión tiene como enóloga?

Hay bodegas pequeñas que hacen una labor importante para conservar el acervo de cómo hacer el vino con pocos medios, cómo tener unas pequeñas viñas en una zona singular… hay que proteger esas bodegas y seguirles la pista porque protegen la historia. Una de las cosas que se ha hecho mal, y Europa no tiene la culpa, es la reestructuración del viñedo con las ayudas año tras año para renovar las viñas. Eso ha modernizado las plantaciones. Las viñas plantadas en vaso que no estaban en espaldera y tenían diferente anchura tenían otra producción, se dejaba el suelo sin tratar con herbicida… las ayudas a la reestructuración han hecho que desaparezca. En Tudelilla han desaparecido viñas con más de cien años y ya no se encuentran de esas para hacer vinos más singulares.

– Una de las críticas más fuertes de la legislatura se las ha llevado el turismo. ¿Cómo le gustaría plantearlo?

Lo que ha conseguido La Rioja en enoturismo ha sido gracias a lo que se han empeñado las bodegas en gastar dinero para atraer a turistas. El Gobierno no ha sido de capaz de establecer un plan a cuatro u ocho años vista para ir cumpliendo objetivos. Perdemos el potencial de turistas y tenemos que tomarnos en serio que es una fuente de crecimiento económico. Cuando cojamos las riendas, pondremos en marcha un plan escuchando a los interesados.

– Después de todos estos años en política, ¿qué ha aprendido?

Que se pueden hacer cosas para cambiar. Los políticos no están de paso ni están para enriquecerse. La política buena está en los pueblos de La Rioja con alcaldes y equipos municipales que se proponen «esto para ahorrar agua» o «arreglar los caminos rurales». En dos legislaturas lo hacen. Reducir la deuda, fiestas con verbenas, comidas populares… y además convierten la luz en red para ahorrar, reducen deuda y, además, dejan el caldo de cultivo para que un vivero se pueda instalar en el pueblo. ¿Por qué? Porque ese alcalde hace las cosas bien con la política.

– ¿Cuál es su propuesta estrella?

Va en dos consejerías a la vez: ir recuperando todos los recortes en servicios públicos, fundamentalmente en sanidad y educación. Mirar a ver qué se ha recortado e ir reponiendo. En Atención Primaria está claro que falta personal porque piden más tiempo para cuidar enfermos y no más sueldo. Hay que reagrupar pacientes y contratar más profesionales. Recuperación de servicios públicos, pero a la vez intentar que vengan empresas de cualquier tipo. Hay que volverse locos para traer inversión e inversión.

El almuerzo, a la hora de comer, consistió en una botella de vino, una ración de alcachofas, una ración de carrilleras y otra de orejas. En total, 30 euros.

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