Firmas

Decepciona pronto

En la familia Gabilondo, estirpe de prohombres del Estado Español -como llaman en Euskadi a España-, tienen un consejo que apunté hace un tiempo como una máxima a cumplir en la vida. Se lo dio Iñaki (faro que todos los jóvenes de la Facultad de Ciencias de la Información osábamos imitar) a su hermano Ángel cuando iba a tomar el cargo de ministro de Educación en 2009: «Decepciona pronto».

Eso de rozar la perfección y superarse día a día es algo que agota. No se puede estar pendiente todo el tiempo de no fracasar para no decepcionar a aquellos que han puesto toda su confianza en ti. Que la hubieran puesto en otro. Y así, sin presión, sabiendo que todos somos humanos y que cometemos errores, se puede aceptar un cargo de responsabilidad como ministro, presidente, cirujano, profesor… y hasta futbolista.

El miedo nos paraliza y atenaza. Hace la vida más aburrida y no te digo nada la política. Por eso, los debates entre los candidatos en estas elecciones son un suplicio y una decepción tras otra decepción. Lo mismo entre los líderes nacionales que entre los riojanos que buscan un billete a Madrid el próximo 28-A. A este paso, vamos a querer escuchar ese silencio del que hablaba Albert Rivera. Las encuestas son tan poco fiables y los asientos se encuentran tan en el aire que nadie quiere arriesgar a salirse de un discurso que aburre a las ovejas.

Ha pasado este martes en el debate a seis de Radio Rioja (Cadena SER). Veamos. Si el encuentro duraba 55 minutos y había seis ponentes, descartando un par de minutos de la presentación, otro minuto de la despedida y el ‘minuto de oro’ para cada uno, quedan 46 minutos para repartir entre todos. Entre siete u ocho minutos por barba, divididos en tres bloques temáticos. Dos minutos por tema. ¿Qué votos pretendes captar en ese tiempo? ¿Habrá algún riojano que haya decidido cambiar su decisión después de lo escuchado? Sinceramente, no lo creo.

Si no haces saltar por los aires el estudio de la radio en Avenida de Portugal, es mejor que no comparezcas. Si en un debate con un candidato de VOX -detenido por apedrear autobuses llenos de vascos y que ha admitido querer suprimir la autonomía de La Rioja-, la alcaldesa de Logroño durante los últimos ocho años y un partido regionalista queriendo hacer ruido no saltan chispas, la culpa es de los candidatos. Y en este debate, ni chispas ni titulares ni nada digno de mención. El vacío más absoluto. El agujero negro recién encontrado.

Siguiendo el consejo de Gabilondo a su hermano, los candidatos riojanos han decepcionado pronto en esta campaña. El problema es que no paran de decepcionar. Y así, guardando la ropa para no meter la pata y que sean otros los que lo hagan, vemos pasar los días sin que nadie nos haga dar un respingo positivo en la silla. Para oír promesas y propuestas basta con leer los programas electorales. La política y los debates son otra cosa.

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