La Rioja

Enciso se rebela contra la inauguración oficial de su presa

Pocas veces la inauguración de una obra pública ha generado tanta crispación entre los vecinos de un entorno geográfico. Y eso que en su ejecución se ha invertido en torno a cien millones de euros a lo largo de más de cuatro lustros. Pero no es son el gasto ni la dilación lo que han provocado la indignación en el corte de cinta de la presa de Enciso este martes.

Es la ausencia de un plan específico de evacuación lo que ha levantado en armas a los vecinos del valle del Cidacos contra la puesta de largo de la gran infraestructura hidráulica. «Las autoridades no estaban tan sonrientes al hacerse la foto esta vez», señalaba Iker Zabaleta, vecino de Munilla, al contemplar las pancartas y flotadores con los que Enciso ha recibido a las autoridades.

Pero, ¿por qué ese malestar generalizado? «La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) nos dice que cumple la norma al disponer de un plan general, echa balones fuera y los alcaldes de la zona acaban siendo los máximos responsables si ocurre algo», apunta Zabaleta, que ya denunció en este medio el robo de la sirena que debe avisarle en caso de emergencia.

Pese a sus reivindicaciones, ni él ni su hermano podrán contar con ese sistema de aviso: «La CHE nos dijo que tiene una aplicación que hace una radiografía sonora del valle y que con la sirena de Peroblasco nos servía. Pero el día que vinieron a probarla la activaron al máximo volumen y desde el interior de mi casa no escuchamos nada, solo desde afuera, pero a ellos les vale con eso», asegura.

Miedo ante el llenado

En declaraciones a La Rioja en la Onda (Onda Cero), otra vecina de la zona compartía sus temores ante el llenado de la presa. «El plan de emergencias general del que dispone la CHE le ampara legalmente, pero no nos vale porque aquí no hay Protección Civil, que está en Arnedo, y si pasa algo dependemos de un factor humano y no tenemos tiempo material de evacuación. Tiene que haber un plan específico de emergencia local y tienen que venir aquí a hacerlo, no desde un despacho», indicaba María Jesús García.

En la misma línea, Iker Zabaleta -que explota una granja en la zona baja del valle- explica que «la CHE nos dijo que la sirena solo tiene que sonar en caso de rotura de la presa y que tiene unos 600 sensores para detectarlo; que deberíamos estar evacuados antes de que se rompa. Yo he hablado con algún bombero de Arnedo que me pregunta cómo van a subir a evacuarnos en ese caso, porque tardan 20 minutos en llegar a mi casa y la CHE dispone legalmente de media hora para avisar si ocurre algo y en la presa no van a trabajar durante 24 horas».

«Te autoconvences de que no va a pasar nada, pero dependemos del factor humano»

«El miedo siempre está ahí pero te autoconvences de que no va a pasar nada; dependemos del factor humano», señala, definiendo como «tomadura de pelo» la situación en el valle. «En Enciso le han explicado a las vecinas que disponen de 45 segundos para evacuar en caso de accidente y tenían que haber invertido en torno a diez millones de euros en obras de compensación, pero no han hecho nada», concluye.

María Jesús García, además, pone el foco en lo que la presa ha dejado atrás: «Cuando ves cómo desaparece un pueblo como Las Ruedas de Enciso, con todo el patrimonio que tiene y cómo se modifica todo el entorno genera muchísima rabia y tristeza porque ya no se puede reponer. Si no nos queda otra que convivir con la presa, que las autoridades competentes asuman que tienen que velar por nuestros derechos».

«Ahora se pelean por quién es el responsable de que la obra esté ejecutada y yo me pregunto: si pasara algo ¿se pelearían igual por ver quién era el responsable de no haber hecho un plan de emergencia?», concluye esta vecina.

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