El rector de la Universidad de La Rioja, Julio Rubio, ha reivindicado este lunes «una nueva mirada» hacia la institución que él preside, durante el acto de apertura del nuevo curso académico.
«No puedo evitar la sensación de que en la sociedad riojana no se ha reflexionado suficientemente sobre los compromisos y oportunidades de disponer de una universidad pública en la región», ha apuntado Rubio, haciendo gala de autocrítica al reconocer que «seguramente no hayamos sido capaces de transmitir la esencia de la universidad, apareciendo en múltiples ocasiones como una suerte de orden mendicante que no hace sino pedir más financiación sin ofrecer aparentemente nada a cambio, más allá de generalidades y buenas palabras».
Así, el rector desea alcanzar una situación en la que «en la que se nos admita, con lo que ello conlleva, como una institución pública más, que forma parte de los servicios públicos que se ofrecen a la ciudadanía», porque de este modo se evitaría que «el dinero desaparezca inmediatamente de la transferencia a la universidad» cuando haya recortes, como la reducción salarial o la eliminación de las pagas extras.
Caso máster
A colación de escándalos como los protagonizados por la Universidad Rey Juan Carlos, Julio Rubio ha apuntado que «cuando la furia reclama una regeneración de la universidad al albur de los recientes casos destapados por la prensa, hay que destacar que ha sido precisamente la cercanía al poder político y la gestión libre de ataduras democráticas de un instituto de una universidad lo que ha provocado todas las irregularidades y corruptelas».
«Cuando se ha olvidado qué es una universidad pública y se han adoptado agresivos modos de captación de alumnado y financiación, como si se tratase de una empresa privada, es cuando todos los controles han fallado», ha agregado el rector.
Por ello, ha recomendado a sus colegas rectores y a los grupos políticos «que adopten una postura científica y analicen los datos», ya que «la organización participativa de la universidad pública que, con distintas variantes, está vigente en España desde hace 40 años, ha sido un caso de éxito, con una gestión razonablemente eficaz de los recursos, sin escándalos de corrupción memorables o sistemáticos, y que ha permitido a la investigación española estar entre las diez mejores del mundo».
Moción de confianza
Rubio no ha pasado por alto que el de este lunes «podría ser mi último acto de apertura como rector», ya que este miércoles se someterá a una moción de confianza ante el Claustro universitario. No es la única fecha a la que ha aludido el máximo dirigente de la universidad pública riojana, que ha puesto la mirilla en el próximo mes de mayo.
«En ese momento se habrá elegido un nuevo Parlamento riojano. Y haya o no continuidad en los resultados, se constituirá un nuevo Gobierno de La Rioja. Me gustaría que ese nuevo Gobierno redefiniese su compromiso con la Universidad de La Rioja», ha señalado, matizando que «todos los gobiernos de La Rioja han apoyado sin vacilaciones a la Universidad de La Roja en sus 26 años de vida».
«La Rey Juan Carlos es un caso particular, pero injustificable»
Por su parte, el secretario general de la UR tampoco ha eludido el «huracán político y mediático» en el que se encuentra inmersa la Universidad española a raíz de los ‘casos máster’. Javier García Turza ha invitado a la comunidad universitaria a «hacer de la adversidad, virtud, con el fin de recobrar la fuerza y la entereza» que se espera de ella.
«Soy plenamente consciente de que la Universidad española y, con ella, la de La Rioja, debe hacer un ejercicio de autocrítica y de críticas sinceras con el propósito firme de analizar -entre otras cuestiones- su gobernanza, la creación de un mapa de títulos más racional o los mecanismos de evaluación y fiscalización, tanto de internos como externos, ahora puestos del todo en duda», ha indicado.
A García Turza, la polémica en torno a los títulos académicos de los políticos españoles «me preocupa más por la sombra de desprestigio que se extiende sobre la universidad que por las atribuladas reacciones de los implicados». Además, considera que «el ejemplo de la Rey Juan Carlos es un caso particular, cierto que es injustificable, pero que no puede ni debe empañar la imagen de toda la universidad».
Por ello, ha compartido su deseo de que «los políticos que han usado y abusado de la universidad solo para huir de una demostrada parvedad académica y la han utilizado para sus guerras partidistas reconozcan el mal que han hecho a la institución de la que se han servido y pongan los medios para convertirla en la institución que los españoles se merecen; es decir, una universidad transparente, democrática, bien financiada e internacional».


