El astro

El granizo ‘respeta’ las viñas: «Algo ha pegado, pero hemos librado»

Viña en Fuenmayor | Foto: NueveCuatroUno

Cuando el cielo truena, el agricultor tiembla. Y llevamos varias semanas en las que los ojos de la gente del campo en La Rioja no dejan de mirar al cielo. No buscan la luna ni las estrellas sino nubes grises que podrían convertir el futuro de la cosecha en algo negro.

El fin de semana pasado, los viticultores de Leza, Navaridas, Elciego y alrededores nos contaban en NueveCuatroUno que que hay viñas que este año no van a recoger ni cien kilos de uva por hectárea. Este sábado, el astro ha sido más benevolente con los agricultores, pese a la pequeña furia con la que ha vuelto a descargar en la zona de Fuenmayor, Nájera y Logroño. Hasta una peregrina ha tenido que ser rescatada al verse ‘rodeada’ por las lluvias.

Lo que pasa es que uno no sabe cómo de graves son las consecuencias de una granizada hasta que acude a la «zona cero» y pisa su viña. Toca mirar. Esta tarde, en Fuenmayor, nos hemos encontrado con un viticultor que comprobaba ‘in situ’ los daños de las pequeñas piedras caídas en la zona meridional de la región. «Sí que le ha pegado. No mucho, pero bueno… algo sí que ha pegado», arrancaba en su análisis.

El momento del miedo. Caminar entre las cepas, levantar las hojas, acercar la mirada. En un primer vistazo, no parece muy grave: «Tampoco demasiado, algún grano». Y comienza a señalar pequeños racimos dañados por el granizo. «Aquí, aquí, aquí». Pausa. Otro. «Aquí». Otra pausa. Otro racimo. «Aquí». Un pequeño suspiro y algo de tranquilidad. No ha sido para tanto.

«Si no va a más, de esta libraremos. No ha sido mucho. Por lo menos, en esta». Claro. La alegría y la tristeza en las tormentas va por viñas. Ni siquiera por hectáreas, por parcelas. Incluso por cepas. Donde pega, pega de verdad. Por suerte, no ha sido este fin de semana.

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