El momento político vive en tal grado de crispación que a veces basta con una mínima chispa para caldear el ambiente en un salón de plenos. Este martes, el desencadenante de la discusión en el pleno municipal de Haro no ha sido otro que una factura de 39,42 euros en concepto de dieciocho unidades de bizcochos.
No es el importe ni el producto lo que ha irritado a los grupos de la oposición, sino que ese dinero no se invirtiera en la capital jarrera, ya que los bizcochos se adquirieron en Miranda de Ebro; concretamente, en el negocio de un conocido del director de Cultura en el Ayuntamiento, Iván Ortiz, a quien acusan de dejarse guiar por «amiguismos».
Cuestionado por el Partido Popular durante el pleno, Rubén Salazar (edil del equipo de Gobierno) ofreció la versión oficial del Consistorio: «No había suficiente producto en Simply para repartir y tuvimos que adquirir más; el responsable de la empresa de Miranda de Ebro nos los facilitó, ya que vive en Haro y el director de Cultura hizo las gestiones, yo fui a recogerlos».
Su excompañera de filas y actual edil no adscrita, Patricia Mateos, preguntó a continuación «si no había bizcochos en Haro», a lo que fue respondida por Salazar con un escueto «hay que tener recursos». José Ignacio Asenjo (PP) fue más allá al asegurar que «el matiz es por qué se compran las cosas fuera de Haro y fuera de la comunidad, porque hay muchas más facturas más allá de los bizcochos».
La alcaldesa, Laura Rivado, respondió a Asenjo señalando que «los contratos o compras menores pasan por Junta de Compras, con los informes técnicos pertinentes. Claro que me gustaría que todo se gastara aquí en Haro, pero la normativa es la que es y siempre se piden varios presupuestos y se valoran».


