Hablar de la influencia de políticos riojanos en el ámbito nacional nos lleva ineludiblemente a la figura de Sagasta. El camerano se acostumbró a concatenar los cargos de ministro, presidente del Gobierno y del Consejo de Ministros como quien acumula vales de descuento para la compra.
Tal vez por ello pueda existir la sensación de que, en ausencia del bueno de Práxedes-Mateo, la política riojana ha pasado sin pena ni gloria por Moncloa y la madrileña Carrera de San Jerónimo. Algo de cierto hay en que ningún otro estadista se ha aproximado siquiera a la influencia de Sagasta, pero quizás alguno acabe sorprendiéndose de que nadie en España tiene tantas probabilidades de acabar siendo ministro como un riojano. Y no nos referimos a las veces en que nombres como los de Pedro Sanz o Cuca Gamarra se han colado en las quinielas para asumir la cartera de Agricultura (¿por qué siempre nos intentan colocar Agricultura si nunca hemos tenido un ministro en la materia?).
4/ Estos son los datos de ministros por millón de habitantes: pic.twitter.com/1YQgzyLBxE
— Kiko Llaneras (@kikollan) 9 de diciembre de 2017
Así lo constata un informe de J. Rodríguez Teruel, que sitúa a La Rioja como la región más ‘ministrable’ en términos relativos, ya que ostenta el mayor número de carteras por cada millón de habitantes de 1978 en adelante. Tres han sido los ministros riojanos desde entonces: Salvador Sánchez-Terán (ministro de Trabajo y Transportes y Comunicaciones entre 1978 y 1980, con la UCD de Suárez), Javier Moscoso (titular de Presidencia en el primer Gobierno de Felipe González, entre 1982 y 1986) y Javier Sáenz Cosculluela (ministro de Obras Públicas y Urbanismo entre 1985 y 1991, también en el Gobierno socialista).
Así que sí, es cierto, La Rioja ha ‘colocado’ menos ministros que otras regiones como Canarias, Asturias, Extremadura o Aragón… ¿y qué? Ellos tuvieron que currárselo un poquito más. Presta atención cuando camines por La Rioja porque, quién sabe, a lo mejor te estás cruzando con un futuro ministro. Cuestión de probabilidad.


