La Rioja

La primera cachibirria de la historia en Villavelayo

Villavelayo ha vivido este fin de semana (12, 13 y 14 de agosto) sus fiestas patronales en honor a Santa Áurea con una mujer como ‘cachibirria’ por primera vez en su historia. Carmen Martín, de 22 años y descendiente de la pequeña localidad serrana, ha portado el bastón de mando de la localidad durante las tres jornadas festivas, convirtiéndose así en la primera mujer que ostenta el cargo de mayor autoridad de las fiestas.

La Asociación Cultural y Juvenil ‘El Cachón’ decidió modificar este año una tradición reservada hasta la fecha sólo a los hombres y que impedía a las mujeres optar a este cargo por razones exclusivamente de sexo. Tras el visto bueno del Ayuntamiento del municipio, los criterios de selección llevaron a Carmen Martín a ser elegida ‘alma máter’ de las fiestas vilayas.

En estos criterios ha desaparecido, por fin, la distinción entre hombres y mujeres. Esta era una reivindicación muchas veces repetida por numerosas vilayas que quisieron optar al puesto y no pudieron hacerlo. Pese a pequeñas voces discordantes con la iniciativa, el apoyo del pueblo ha sido prácticamente unánime desde anteriores semanas a la celebración de las fiestas.

La defensa de «la valentía» de la joven y la igualdad han sido la bandera vilaya de este verano, en el que sus ‘vivas’ festivos por primera vez han sido gritados por una voz femenina y los bailes en las puertas de las casas han tenido silueta de mujer. Como muestra, la imagen de casi treinta cachibirrios (la documentación existente da los nombres de todos ellos desde 1940) arropándola tras el homenaje en el que se le entregó una figura y una banda conmemorativa.

Fiestas de Villavelayo - 247

LA LEYENDA DEL CACHIBIRRIO

El cachibirrio es la máxima autoridad de Villavelayo durante sus fiestas ya que, según cuenta una leyenda que se remonta al siglo XV, un joven de la localidad se rebeló contra la autoridad feudal que impuso la entrega de tres ovejas a cada vecino y acabó ahorcado.

Este joven pastor sólo contaba con tres ovejas como patrimonio y las tuvo que entregar, tras lo que fue nombrado alcalde al llegar las fiestas de Santa Áurea por todos sus vecinos, rechazando la autoridad de aquel señor. Éste, para mostrar su poder, le ordenó bailar hasta que mandase parar al gaitero. Aguantó el joven durante varias horas y acabó con el músico reventado cayendo sin poder seguir tocando.

Al caer el músico sin que el joven parase de bailar, el pastor hizo una reverencia a sus vecinos dando la espalda al señor feudal, que lo mandó ahorcar debido al desplante.

LA GAITA DE CERVERA

La misma reivindicación que existía en Villavelayo y que ahora se ha convertido en una realidad también ha sido noticia en otra localidad riojana este verano. No se trata de la figura del cachibirrio sino del baile de la Gaita, una danza típica de Cervera en la que sólo bailan jóvenes varones solteros. En las fiestas de Santa Ana celebradas este año, varias mujeres entraron a bailar forzando que la música tuviera que parar por orden de la cofradía de la localidad.

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