La Rioja

El ‘diario’ de Edith Pérez, médico del Seris, desde Idomeni: «¿Hasta cuándo esta barbarie?»

El drama de la llegada a un campo de refugiados contados por ojos que ven en primera persona su día a día

La médico Edith Pérez Alonso y la enfermera Verónica Pérez Jiménez (ambas pertenecientes al del Servicio Riojano de Salud – Seris) se encuentran en Idomeni con la ONG Bomberos en Acción. Allí están asistiendo (llevan desde el 13 de mayo y estarán hasta el próximo día 30) a la dura situación que sufren miles de personas ante el desalojo del campo de refugiados en el que ‘viven’, donde el Gobierno griego ha decidido poner fin por la vía de la violencia a unas ‘pequeñas ciudades’ que sirven como escapatoria de la guerra.

Basta darse una vuelta por los perfiles de la primera en las redes sociales (twitter y facebook) para darse cuenta del horror que sus ojos presencian cada día. Sin hacer una tremenda selección, aquí van algunos extractos.

21 de mayo: «Hace unos días os hablaba de un grupo de afganos que iban a intentar cruzar la frontera. Me quedé con el contacto de Samer, que nos estuvo ayudando a traducir en Hara toda la mañana, lo que nos permitió atender a la gente mucho mejor. Intercambiamos contactos y quedé en estar pendiente de su situación. Hace días le puse un mensaje. Sin respuesta. Sin conexión. Hoy he tenido respuesta. Un testimonio directo de la acción de las mafias en la frontera griega-macedonia. Me quedo sin palabras: Llegamos a Macedonia y dormimos por 3 noches en un bosque. La última noche un traficante tenía que llegar en coche para pasar a la gente, pero nunca llegó y nos quedamos sentados bajo la lluvia. Y hoy en la madrugada, a las 4 en punto, fuimos obligados a entregar todo lo que teníamos a la policía macedonia. Y ahora estamos en un campo en Macedonia. ¿Un campo oficial?  Sí, un campo oficial. Pero nos han dado galletas, agua, atún y ropas para los niños. Estamos cansados y enfermos por haber estado andando y sentados bajo la lluvia«.

19 de mayo: «En seguida volvemos a ‪‎Idomeni‬ (o lo intentamos). Más noticias: la gente voluntaria que quedó allí tuvo que salir campo a través de los campos de trigo. Un compañero de casa acaba de volver del hospital de Kilkis. Fue con dos chicos que hacia la 1,30 horas intentaron que se parara el lanzamiento de piedras y fuego. Fueron golpeados y como resultado fractura de brazo y policontusiones. Había más gente en el hospital, entre otras un bebé con dificultad respiratoria por los gases. En la yellow tent se atendieron múltiples irritaciones oculares y de garganta por los gases, crisis de ansiedad, agudizaciones asmáticas… mucha gente. «Los niños estaban fatal», dice Víctor, uno de los voluntarios. Un voluntario de BEA y uno de los refugiados que nos ayudan con traducciones, estuvieron donde estaba el lío, repartiendo suero y gasas y sacando a la gente que estaba peor, sobre todo niños, para llevarla al punto de atención médica de la yellow tent. Muchos días de tensión, de espera, de abandono. Situaciones dramáticas de vida e insostenibles. Problemas de salud sin respuesta. Presión continua con amenazas de desalojo, barreras en aumento para entrar. Fruto de todo ello, tensiones dentro del campo, enfrentamientos… Lo que es de extrañar es que no haya ocurrido antes. Enfado, rabia, tristeza».

18 de mayo: «Hoy mi pensamiento está con el grupo de más de 20 afganos que atendimos ayer en el campamento de Hara, recién llegados, que estaban decididos a intentar cruzar la frontera macedonia esta noche. Entre ellos, una mujer con una herida de bala antigua, una con fractura en el pie, otra con posible fisura en el peroné, una niña de 2 años con cojera por un problema de cadera no diagnosticado, no tratado. ¿Cuántas fronteras han tenido que atravesar? ¿A cuántas mafias pagar? Todos los días personas y familias intentan cruzar la frontera. De algunas no se vuelve a saber nada ni se consigue contactar. Otros, los más, son detenidos por la policía macedonia (o de países como Austria, Eslovaquia, Alemania, que «apoyan» en tan humanitaria tarea), golpeados brutalmente, robados, amenazados y de nuevo devueltos a Grecia… Algunos pagan, de nuevo, a una mafia para cruzar. Ayer me contaban de un caso en el que llegaron a pagar 5.000 euros para ser entregados por las mafias de nuevo a la policía. Una vejación constante. Y premeditada. Europa está contribuyendo activamente a la violación masiva de derechos humanos. Como dice N., refugiado que nos ayuda a veces en las traducciones, «les da igual que muramos 1.000 o 2.000″. Pero detrás de esa Europa hay personas con nombre y apellidos, con responsabilidades políticas, y probablemente penales. Las exigiremos».

También hay tiempo para sacar alguna sonrisa, aunque sólo sea por olvidar.

Incluso para escribir un fantástico artículo en El Mundo: «Escribo estas letras porque hoy no puedo dar atención sanitaria en la Yellow tent (así se llama el punto de asistencia de Bomberos en Acción) y me queda algo de tiempo. A pesar de ser europea y de estar con una ONG registrada en Grecia, hoy no he podido entrar en Idomeni. Los compañeros que han conseguido entrar tampoco han podido realizar su labor sanitaria porque se lo ha prohibido expresamente la policía griega. Mientras escribo estas líneas van llegando cada vez más noticias sobre el probable y próximo desalojo (voluntario o por fuerza) del campamento. Y no puedo más que preguntarme hasta cuándo esta barbarie».

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