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Otra decepción para (casi) confirmar la cuarta plaza

Final. Pueden las matemáticas decir lo contrario y consignarse a que «hasta el rabo todo es toro» y a que «la esperanza es lo último que se pierde». Pero hasta el más optimista sabe que la liga regular ha terminado para la UD Logroñés a falta de dos jornadas. Ya sólo queda el playoff (que cuántos desearían decir lo mismo) en el que se intentará hacer historia desde la cuarta posición del Grupo I.

El descuento ante el Cacereño ha confirmado los peores presagios que semanas atrás se barruntaban en Las Gaunas. Un gol de Zubi en la última jugada del partido, dos expulsiones (Borja García y Álvaro González) y una pequeña bronca al árbitro. Cóctel de impotencia y dos resultados además del 1-1: cara de tontos en los aficionados locales y alegría en los pocos visitantes desplazados hasta Logroño que aún se agarran al clavo ardiendo pensando que su equipo no va a descender.

La UD Logroñés ha vuelto a demostrar su falta de ideas cuando es dueña del balón y que su fuerte son las contras con las camisetas blanquirrojas saliendo como avispas en busca de la portería rival. Y en una de ellas ha aparecido la picadura del de casi siempre: Pere Milla. Dieciocho dianas en lo que va de temporada. Pere Milla y diez más. Pero eso no basta. Ni para terminar la campaña peleando contra Racing de Santander, Racing de Ferrol y Tudelano, ni para la fase de ascenso.

La euforia de la clasificación para intentar el salto a la categoría de plata se queda contenida por las malas sensaciones y las dudas que arrastra un equipo que ha perdido la brillantez y la soltura con el balón en los pies. Y casi el gol salvo cuando aparece un mediapunta catalán que convierte en oro casi todo lo que toca. No cierra los encuentros la UD Logroñés pese a tener varias ocasiones y luego acaba cumpliendo esa máxima de que «el perdona lo acaba pagando».

Sin ideas y sin gol, las alarmas se han encendido en el conjunto entrenado por Carlos Pouso. Nada se puede destacar de la soporífera primera mitad que ambos equipos han brindado al respetable este domingo y prácticamente nada de la segunda. Han vuelto a aparecer los pitos antes del descanso y sólo el tempranero gol de Milla tras la reanudación ha hecho olvidar de manera fugaz el mal momento que atraviesa el equipo.

Las consecuencias aún son impredecibles y el tiempo las dirá, pero a corto plazo, ya hay una: la afición de la UD Logroñés no tendrá en Tudela la fiesta que llevaba esperando desde hacía semanas en una pelea de tú a tú con la escuadra navarra. Esta tarde se han bajado unos cuantos de ese barco, aunque el importante zarpa en quince días. Aún queda tiempo para que Pouso pueda cambiar el rumbo con un golpe de timón, los marineros siguen siendo los mismos.

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