Firmas

Amore e felicità

No puede uno despistarse ni un momento. Cuando menos te lo esperas va el secretario primero, José Félix Vadillo, y decide que los votos de Podemos no cuentan y no los suma. Hasta que le llaman la atención y le dicen que son catorce y no diez los votos a favor de una medida contra la pobreza energética. Vaya lío que se traen los políticos regionales últimamente con las votaciones. En el Ayuntamiento de Logroño se bloquean y dudan, en el Parlamento pasan de contar cuando ya saben quién es el ganador. Da igual diez que catorce, pero no diecisiete. Cualquier día no se dan cuenta de quién vota qué y acaba Artur Mas proclamando la independencia de Cataluña en algún Consistorio riojano. Qué semana. A este paso se va a levantar el público (cuando lo haya) como en la Premier cuando los equipos se acercan al área. «A ver quién la prepara esta vez«.

Quizás le despistó a Vadillo el trajín que se traían los cuatro diputados de Podemos entrando y saliendo del hemiciclo. Tanto tiempo echándole en cara la oposición al ex presidente Pedro Sanz que se ausentaba de las sesiones y ahora son los recién llegados los que lo hacen. Pero lo explicaron: «Esta es una acción de protesta por las numerosas dificultades que nos estamos encontrando para llevar a cabo nuestro trabajo parlamentario». Entre otras razones, dicen que su despacho de dieciocho metros cuadrados es demasiado reducido para cuatro parlamentarios, dos asesores y una auxiliar. Se han montado orgías con más gente y en menos espacio, pero claro, no se trataba de hacer política. O sí, quién sabe.

El que también se ausentó (no tanto como antes, sólo un ratito) fue Pedro Sanz. No para protestar como Podemos, pero sí por las nuevas dificultades que se encuentra en su puesto de diputado raso. Ahora que no tiene el coche oficial aparcado en la puerta, tiene que salir como todo hijo de vecino a echarle moneditas a la zona azul para que no le multen. Todavía anda acostumbrándose a estas nuevas características de su vida y no sabe que se puede pagar con una aplicación en el móvil. Poco a poco.

Y es que son tan nuevos los aires que se respiran en La Rioja que en Valdezcaray soplan a 165 kilómetros por hora y en el Parlamento todos los grupos políticos van en la misma dirección. Es la nueva política. Nos hace descubrir cosas nuevas como el diálogo y el consenso. La última iniciativa presentada por el PSOE recogió opiniones de todos los grupos y acabó aprobada por unanimidad. Sí, sí, sí, el diálogo está aquí. Los diputados que hasta hace unos meses se tiraban dardos envenenados ahora se sientan en una mesa a hablar y son capaces de ponerse de acuerdo. Incluso cuando Emilia Fernández (PSOE) le dice al consejero de Educación, Abel Bayo, que el ministro Gabilondo destinaba cien millones a una partida que el PP ha dejado en veinticinco, este se ríe porque todo es amor y felicidad en el Parlamento.

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