Firmas

Sesión golfa en el Ayuntamiento

No se vivía tal tensión en una votación política en La Rioja desde el primer día de Abel Bayo como consejero de Educación en el Parlamento. El hombre levantaba la mano aunque su voto no contaba porque no era diputado. En la Mesa hacían la vista gorda y le dejaban ser feliz. Era caballito blanco. En la siguiente iniciativa, el secretario general del PP, Carlos Cuevas, se confundió al votar a favor de los socialistas y el ahora presidente, José Ignacio Ceniceros, dijo que eso no valía y que había que repetir. Menudo follón. En el PSOE hasta hicieron amago de quejarse.

El Ayuntamiento de Logroño fue ayer (todavía por la tarde) el escenario de otra rocambolesca situación en una votación. Esta vez con más implicados como si eso fuera una pelea a la salida de la discoteca. Más bien un western. El regionalista Rubén Antoñanzas retó al concejal de Medio Ambiente, Jesús Ruiz Tutor, a un duelo al amanecer: «Si mañana a las once vienes con el proyecto listo para licitar, retiro la moción». Pero resulta que Ruiz Tutor tenía cosas que hacer a esa hora y no podía. Entonces Antoñanzas cogió su guante y fue a por la alcaldesa Cuca Gamarra. Otro duelo. «Si mañana está en condiciones de licitar, creo en su palabra y retiro la moción».

El presidente del Pleno, Ángel Sainz Yangüela, tuvo que pararle los pies porque iba a acabar con todos. «Esto no es una subasta». También tuvo que intervenir la secretaria para aclarar las opciones que había. Y la alcaldesa le dijo que había proyecto, dinero, sitio, gente… un poco más y lo lleva de la mano. Era tal el desconcierto que el solitario concejal miró hacia el público. «No te retires», le gritó parte de la multitud (no había treinta personas). Antoñanzas comenzó a tartamudear. El sudor le caía por la frente y se le empañaban hasta las gafas. Tenía que decir algo, pero el qué. Él tenía la llave de unos huertos en una parcela que ahora parecía peor que la propuesta por el PP.

«El proyecto está y lo podemos licitar», le pinchó Cuca. Entonces consiguió el concejal del PR+ la valentía suficiente para dar un paso al frente y decir que no se fiaba. No retiró la moción y pasó el turno para que votara Ciudadanos. ¡Ay madre! No se movía en esa zona nadie de sus asientos. Ni pestañeaban. La procesión la llevaban por dentro. ¿Señor San Martín? Y Julián que no decía nada. Runrún en la sala. Infartos. «Si nos puede dar un minuto…», se lanzó. Yangüela alucinaba. Le perdonó la vida. Dejó que votaran el resto de grupos antes y volvió con él. ¿Cambia Logroño? A favor. ¿PSOE? A favor. ¿PP? En contra. ¿Señor San Martín? Ellos decidían. La patata caliente. Si en ese momento pueden darle a un botón y salir disparados con un paracaídas como los pilotos, no lo dudan un instante.

Julián San Martín tragó saliva. Su vida pasó por delante de sus ojos en forma de fotografías. Veía la luz al final del túnel. «A favor». Y suspiró. Lo había conseguido. Los huertos se iban a la parcela de la propuesta regionalista y en menos de diez días crearán una Mesa de Trabajo para decidir quién, cómo y cuándo. Más trabajo. Andan saturados en el Consistorio logroñés. Ruiz Tutor reconoció que sueña por las noches con las comisiones, por lo que se llevó la bronca del socialista José Luis Díez Cámara al haberse ausentado de una. «Matas una vez a un perro…», dijo. Y entonces se llevó la bronca de una animalista del público. «Deja a los perros tranquilos». Para el próximo no se me olvidan las palomitas. Tampoco el bocadillo, pese a que la concejal de Ciudadanos María Luisa Alonso sacó unos sándwiches para los periodistas que todavía aguantaban por allí cuando se produjo el receso (23 horas).

A las tres de la mañana terminó el debate. No se puede comenzar un Pleno antes de las siete de la tarde porque los vecinos se quejan para poder ir, pero sí estar hasta las tantas de la madrugada como si fueran universitarios en su día de novatadas. Algo falla. No se puede hacer política a la hora de tomar cubatas sin tomar cubatas. Otra cosa es si metemos el alcohol de por medio. Tras la cena, barra libre. Y a tomar decisiones como locos. Hasta las reflexiones filosóficas serían más profundas que las actuales y no copiadas.

A las 2,04 tomó la palabra Perfecto Uriel para hablar de los árboles desaparecidos del Bosque de la Danza. Otra bronca que le caía al gran damnificado de la jornada: Jesús Ruiz Tutor. «¿Cómo se atreve a menospreciar a los profesionales de la danza que le han donado los árboles?». Pidió disculpas el edil por no haberles comentado un detalle: no tenían posibilidades de sobrevivir. Al paso que van con los plenos en esta legislatura, tampoco tienen muchas más que esos árboles los políticos logroñeses. Menos mal que sólo son una vez al mes.

El vídeo sobre el momento del Pleno que ha inspirado la crónica.

Los huertos de la discordia. Ocho imperdibles minutos que resumen la nueva realidad del Consistorio logroñés.

Posted by Nuevecuatrouno on Viernes, 2 de octubre de 2015

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